Nos dedicamos a la producción audiovisulal, con una estrecha vinculación con el mundo del turismo. La punta de lanza de nuestra empresa es la producción de audioguías de turismo para cualquier destino turístico: museos, ciudades, etc.
Buscar otras localidades o monumentos:
Audioguida Cullera. Italiano
Ficha Técnica de la Audioguía
Duración: 120 minutos
Número de Pistas: 36
Tipo: Profesional
Temática: CityBreaks
Pertenece a: Ayuntamiento Cullera
Fecha de Grabación:
14/12/2010
Idioma:
Otros idiomas:
Rutas: Un paseo por la Vila, De La Vila al Castillo, De la Ciudad al Faro, Las playas de Cullera, .
Cullera conjuga, une y ofrece todos los atractivos de un centro turístico de primer nivel. A su larga historia une unas condiciones físicas, geográficas y climatológicas que han propiciado, a lo largo de los años, las infraestructuras... leer más
Cullera conjuga, une y ofrece todos los atractivos de un centro turístico de primer nivel. A su larga historia une unas condiciones físicas, geográficas y climatológicas que han propiciado, a lo largo de los años, las infraestructuras adecuadas para atender a un turismo, tanto nacional como internacional, que le han proporcionado los mejores argumentos para convertirse en un polo de atención de primer orden.
Cullera es un lugar atractivo para visitar en cualquier época del año y, de manera muy especial, durante el período estival. Sus más de quince kilómetros de playas de arenas finas, su patrimonio histórico y artístico, su gastronomía, sus paisajes y sus fiestas han hecho de Cullera una ciudad plural y cosmopolita, original y diversa, dispuesta y preparada para acoger a sus visitantes.
Los restos más antiguos de población humana, correspondientes al Paleolítico Superior, se localizan en plena Muntanya de les Raboses, la montaña emblema de Cullera, exactamente en el yacimiento conocido como Cueva del Volcán del Faro; en la vertiente opuesta, el Abrigo Lambert, declarado Patrimonio de la Humanidad, muestra restos del arte parietal del Eneolítico. Muy cerca, el poblado de les Oliveretes, confirma la presencia de asentamientos humanos al aire libre y una cierta organización social. Hay, pues, una continuidad poblacional ubicada en la montaña, símbolo de Cullera, que se proyecta a lo largo de los tiempos.
Del período ibérico y, sobre todo, del romano hay restos que atestiguan la importancia de la ciudad como punto de manufacturación de productos y de intercambio por vía marítima. A estas épocas corresponden las primeras construcciones en el llano y, en consecuencia, los primeros restos de población fuera del ámbito defensivo natural que suponía la montaña. Las últimas campañas de excavaciones han demostrado que, además de los restos romanos encontrados en la Isla de los Pensamientos y de la fábrica de salazones, hubo un almacén portuario de ánforas, una taberna (lugar de descanso y de avituallamiento) y, posiblemente, unas termas. Lo que lleva a la consideración de que hubo un núcleo humano dedicado a las labores de carga y descarga de productos y, en consecuencia, a la posibilidad real de ubicar en Cullera la ciudad Sicana y el Portus Sucronem del cual hablan los textos clásicos.
La presencia visigoda y, sobre todo, la influencia islámica, se dejaron notar en la población. Y es que Cullera, verdadera atalaya sobre el Mediterráneo y desembocadura del Júcar, fue siempre pieza codiciada por su valor estratégico. De la Qulayra musulmana a la conquista cristiana en 1239, de las construcciones militares del siglo XVI al desarrollo económico de los siglos XVII y XVIII, de la expansión de la agricultura de los siglos XIX y del XX hasta el hoy mismo, la ciudad ha sabido mantener el equilibrio entre la tradición y la modernidad, entre el respeto por la naturaleza y el desarrollo. De todos los períodos, tanto en la ciudad como en sus alrededores, hay muchísimas cosa que ver, paisajes extraordinarios que contemplar y construcciones que visitar.
Vayamos pues a conocer Cullera, la ciudad en donde se funde el mar con la montaña, la barca de pesca con los utensilios de labranza, el paseo sobre los arenales con las botas del senderista, la flor del azahar con la espiga del arroz, la cultura con la diversión, el agua con el cielo.
Para completar este itinerario autoguiado el visitante deberá seguir las marcas pintadas de color azul, deteniéndose en los puntos de audición que aparecen señalizados y numerados siguiendo el orden de las pistas grabadas en la audioguía.
Este itinerario descubre el río Júcar y se adentra en el barrio de la Villa de la mano de la arquitectura modernista y religiosa, un magnifico hilo conductor para conocer los secretos que esconde Cullera.
2) L'Escolaica
GPS de L'Escolaica: 39.1615, -0.249472
La ciudad de Cullera queda ubicada en el margen izquierdo del río Júcar, el Sicano y Sucro de la antigüedad, el río que da vida a multitud de pueblos y comarcas a lo largo de su discurrir desde los montes Universales hasta su desembocadura,... leer más
La ciudad de Cullera queda ubicada en el margen izquierdo del río Júcar, el Sicano y Sucro de la antigüedad, el río que da vida a multitud de pueblos y comarcas a lo largo de su discurrir desde los montes Universales hasta su desembocadura, precisamente en esta ciudad.
Nuestro camino empieza en la plaza Andrés Piles , punto de encuentro de los distintos itinerarios que nos conducirán hacia el centro de la ciudad, hacia el castillo, hacia el faro y hacia las playas.
La rehabilitación de esta plaza, totalmente novedosa y diáfana, comunicada directamente con el puente de la Bega, ha dado una nueva visión de la ciudad y se ha transformado en punto de encuentro y, al tiempo, de cómoda salida hacia las numerosas playas que configuran la bahía de Cullera.
En esta misma plaza, en el número 1, se levanta la Escolaica, centro escolar construido en 1905— el mismo año en que se levantó el emblemático puente de hierro sobre el Júcar del cual ya hablaremos—, y que ha visto desfilar por sus aulas a innumerables cullerenses que han vivido, y viven, entre sus vetustas paredes y su enorme patio los primeros años de su formación escolar. Es de sobras conocida la enorme importancia que la Escolaica concedió a la educación de los hijos e hijas de los trabajadores cullerenses en una época en la que la escuela estaba reservada a las clases más pudientes de la sociedad. El edificio, en sus orígenes, albergó seis aulas y su coste alcanzó las 6.445 pesetas de la época.
Es la Escolaica, hervidero febril durante el período escolar, el primer punto de interés de esta primera ruta. Su aspecto externo, tres cubiertas unidas a dos aguas, a modo de típicas barracas valencianas, de mayor amplitud las laterales, llama curiosamente la atención en un entorno general moderno y totalmente renovado.
Nos pondremos en marcha hacia el centro de la ciudad, hacia la Vila, por el lado izquierdo de la Avenida del País Valenciano, auténtica arteria de comunicación entre la ciudad y el mar, hacia el siguiente punto de nuestro recorrido. La avenida, proyectada por Luis Ferreres a principios del siglo XX, pronto se convirtió en el eje sobre el que ampliar una ciudad en expansión: el Ensanche.
La avenida es, además y al mismo tiempo, enlace y lugar en donde se ubican multitud de tiendas y servicios, desde cafeterías a copisterías, incluyendo el centro de salud. Precisamente a su altura, caminaremos en dirección a la Casa de la Cultura, situada en el cruce de las calles de los Pescadores y de la Bega, centro inaugurado en 1973 y que alberga la mayor parte de las propuestas culturales y lúdicas de la población.
Vayamos pues, paseando tranquilamente, hacia nuestro siguiente punto de interés: el puerto y la lonja del pescado.
3) El Puerto, la Lonja y el Club Naútico de Cullera
GPS de El Puerto, la Lonja y el Club Naútico de Cullera: 39.1613, -0.255448
La principal particularidad del puerto, evidentemente fluvial, es el hecho de estar situado dentro del casco urbano de la ciudad. Así pues, la entrada y salida de las embarcaciones, tanto las dedicadas a la pesca como las deportivas, presenta el... leer más
La principal particularidad del puerto, evidentemente fluvial, es el hecho de estar situado dentro del casco urbano de la ciudad. Así pues, la entrada y salida de las embarcaciones, tanto las dedicadas a la pesca como las deportivas, presenta el encanto especial de conllevar un hermoso paseo por el río, en cuyas dos riberas suelen encontrarse pescadores de caña que, en más de una ocasión, enredan sus sedales en las quillas o en las hélices de los motores de los barcos.
El calado del río, entre 2,2 y 5,5 en el puerto y menos de 7 metros en la bocana no impide que la flotilla pesquera, en épocas de bonanza, pueda mantener unas cifras de capturas dignas de consideración, sobre todo, en peces y moluscos, aún cuando las cifras de crustáceos haya disminuido considerablemente.
Junto al puerto, la lonja del pescado abastece a la población y, sobre todo, a los restaurantes de la ciudad que, con ello, se aseguran, a lo largo del año, la frescura y la calidad de los productos, especialmente de peces y mariscos. También los particulares y los visitantes pueden acceder a la compra de pescado fresco en el punto de venta habilitado para tal menester.
Mientras caminamos hacia el siguiente punto de interés— el Puente de Piedra—, podremos observar el Club Náutico, situado también en la margen izquierda del Júcar y fundado en 1966. La desembocadura del río, permite la alineación de las embarcaciones que llegan a este puerto fluvial, único de toda la Comunidad Valenciana. La salida y entrada al mar aporta un encanto especial principalmente por el paseo por el río, en cuyas riberas suelen encontrarse pescadores y transeúntes paseando.
El club tiene 100 amarres en concesión con una eslora máxima de 15 metros y una eslora mínima de 5 metros y cuenta con los servicios propios de un puerto además de sede social y restaurante. Cuenta con los servicios básicos como tomas de agua y electricidad, varadero, una rampa para pequeñas embarcaciones, una grúa de 5 toneladas y un edificio social con bar, restaurante y duchas. Su ubicación, en pleno centro de la población, hace mucho más asequible el suministro de cualquier demanda. En las tardes de verano y los fines de semana con buen tiempo, el pantalán se convierte en uno de los paseos más concurridos por residentes y turistas. En la actualidad tiene este Club secciones de Vela, Motonáutica, Pesca Deportiva y Remo, aparte comisión organizadora de fiestas y efemérides sociales.
4) El Puente de Piedra
GPS de El Puente de Piedra: 39.1625, -0.256961
Una pasarela de madera que bordea el río comunica el Club Náutico con el puente que conduce a la laguna de l’Estany. Se trata del llamado Puente de Piedra, para diferenciarlo del de Hierro que, como ya se ha dicho, es de principios del siglo... leer más
Una pasarela de madera que bordea el río comunica el Club Náutico con el puente que conduce a la laguna de l’Estany. Se trata del llamado Puente de Piedra, para diferenciarlo del de Hierro que, como ya se ha dicho, es de principios del siglo XX y que, posiblemente, se convierta pronto en paso puramente peatonal.
Desde el Puente de Piedra, coetáneo al de hierro, el visitante tendrá una visión privilegiada del río, tanto en dirección a su desembocadura con el puerto en primer plano como corriente arriba, con el Puente de Hierro como telón de fondo Así pues, preparemos las cámaras porque vale la pena obtener un recordatorio en forma de toma fotográfica.
El Puente de Piedra, debido a los problemas derivados del intenso tráfico durante el verano, se ha visto enormemente aligerado con la construcción del llamado Puente de Cullera o Puente Nuevo, de 135 metros de longitud, que comunica asimismo ambos lados del río y satisface la necesidad de disminuir el tráfico, especialmente en época estival.
Hay que tener en cuenta, además, otros dos puentes que quedan relativamente lejos de nuestro recorrido. El primero sigue al de Hierro; el segundo, ubicado junto a la desembocadura y llamado Puente de la Bega, es de reciente construcción.
Sigamos hacia el siguiente punto de interés: la Casa de la Enseñanza.
5) La Casa de la Enseñanza
GPS de La Casa de la Enseñanza: 39.1642, -0.257229
Si damos la espalda al río Júcar que empieza a rendir perezosamente sus aguas al Mediterráneo, nos encontramos, en la calle del Río número 38, la Casa de la Enseñanza, una de las escuelas públicas más antiguas de España, construida en... leer más
Si damos la espalda al río Júcar que empieza a rendir perezosamente sus aguas al Mediterráneo, nos encontramos, en la calle del Río número 38, la Casa de la Enseñanza, una de las escuelas públicas más antiguas de España, construida en 1793 durante el reinado de Carlos IV y “con caudales públicos de la villa”, como atestigua e informa la inscripción en el medallón que decora la fachada principal. Fiel a los ideales ilustrados, pero sin renunciar a la moralidad decimonónica, poseía aulas diferenciadas para niños y niñas, así como vivienda para los maestros.
Este inmueble, sobrio y robusto, de dos plantas coronadas con un frontón neoclásico, abundante iluminación natural gracias a los vanos abiertos al exterior y construido sobre parte de la muralla renacentista que conformó el recinto amurallado del XVI, es obra del arquitecto Vicente Gascó.
La construcción, que ha perdido su objetivo puramente escolar, se habilitó hasta hace poco tiempo para albergar en sus dependencias las oficinas del Consejo Municipal de Turismo, un salón de actos, el Museo Fallero y el Museo de Historia y Arqueología. Hoy, en plena remodelación, el visitante podrá admirar su majestuosidad externa, observar su volumetría y comprobar su elegancia arquitectónica. Con la imagen en la retina, podremos seguir nuestra ruta con la sensación siempre agradable de la proximidad del agua— del río Júcar y del Mediterráneo—, y de la sombra protectora de la montaña, tres de los elementos físicos que describen la ciudad de Cullera, para encarar la calle del Río, que nos permitirá continuar este agradable paseo por la Vila.
6) Cullera modernista: casas de la calle del Río
GPS de Cullera modernista: casas de la calle del Río : 39.1648, -0.256146
El modernismo es, en esencia, una nueva concepción del arte en general que se desarrolla entre finales del XIX y principios del XX. Resulta difícil aplicar unas características únicas a este nuevo estilo pero con independencia del lugar... leer más
El modernismo es, en esencia, una nueva concepción del arte en general que se desarrolla entre finales del XIX y principios del XX. Resulta difícil aplicar unas características únicas a este nuevo estilo pero con independencia del lugar geográfico en el que se levanta, se podría decir que en cualquier construcción modernista hay un deseo de refinamiento, una tendencia a la creatividad y un deseo de incorporar a su decoración, básicamente vegetal, elementos de otras culturas y costumbres.
No fue la comarca como tampoco lo fue Cullera ajena a este nuevo concepto constructivo. De hecho, podremos observar bastantes ejemplos de casas modernistas, dispersas en varias calles de la ciudad, que han mantenido casi intacta la esencia del nuevo estilo.
Iniciaremos este contacto con el Modernismo de Cullera por la calle del Río en dirección al Ayuntamiento y nos detendremos ante los números 19, a la mano derecha, y luego, ante el número 18. La primera casa, de dos plantas y tres balconadas por planta, presenta una decoración vegetal más abundante a partir de la primera planta y únicamente la central de la primera planta, digamos la principal, está protegida por un antepecho abalaustrado, mientras que el resto de las protecciones son de hierro forjado. La tonalidad clara de la fachada y su remate superior, le da su tono personal. La segunda casa, la número 18, hoy sede de la Asociación de Amas de Casa, presenta un aspecto robusto y macizo, sigue la estructura de las tres balconadas por planta y termina, como la anterior con decoración vegetal aunque menos cargada. Resulta interesante la puerta de acceso al inmueble, de madera noble y exquisitamente tallada.
Ambas casas y la propia calle nos dará un primer aperitivo de la época modernista y nos permiten obtener una imagen de las tendencias y los gustos constructivos de los períodos de bonanza económica de finales del XIX y principios del XX. La calle del Río, también con sus edificios de nueva construcción es, pues, un ejemplo representativo de lo clásico y lo moderno que impera en otras muchas calles de la ciudad. Y por si fuera poco, transitando parsimoniosamente sobre ellas, detectaremos el carácter de los cullerenses, siempre dispuestos a la conversación, y amables y dispuestos a prestar información al forastero interesado en su patrimonio o en su costumario. Gentes abiertas que habitan esta población puramente mediterránea situada a caballo entre el mar y la montaña.
7) Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia
GPS de Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia: 39.1649, -0.256006
Hagamos un inciso, un alto en el camino, en la percepción del modernismo y detengámonos ante el edifico que alberga la Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia, fundada en 1907, que representa una de las características que configuran y, de... leer más
Hagamos un inciso, un alto en el camino, en la percepción del modernismo y detengámonos ante el edifico que alberga la Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia, fundada en 1907, que representa una de las características que configuran y, de alguna manera determinan, el espíritu de los valencianos en general y de los cullerenses en particular: su enorme afición por la música. Es esta actividad motivo de orgullo para los cullerenses y para todos aquellos que entienden que las notas musicales humanizan y armonizan el carácter de las personas.
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad, aseguraba el filósofo Arthur Schopenhauer, y ese concepto, esa idea, se hace palpable y real con muchísima frecuencia en el auditorio de la Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia, verdadero orgullo de la ciudad y de los buenos aficionados al arte más sensible, aquel que entra pausadamente por el oído y va directamente al corazón.
Los medallones que representan a Wagner y al maestro José Serrano, ubicadas en los laterales de la fachada de la Sociedad Musical, nos reafirmará en la idea de estar pisando territorio en donde la música es, en cierta manera, parte esencial de la propia vida.
En nuestro recorrido hacia la calle de Cervantes, al reencuentro con otras manifestaciones modernistas, seguiremos por Carrer de la Séquia, en donde nos detendremos ante la casa número 14, que aún manteniendo la estructura básica del modernismo, presenta una estructura general y unas formas más sencillas. La recta es la línea que domina el conjunto y la tonalidad clara domina en toda una construcción de dos plantas, con balconada corrida de hierro forjado en la primera planta, característica ésta que la hace especialmente interesante. La segunda planta, con tres ventanales y protecciones de fundición sigue la estructura convencional que se puede observar en edificios similares. Es de notar, también, el portalón central, que da acceso al edificio.
Ya en la Calle Cervantes al frente y a la izquierda nos encontraremos el Colegio de la Milagrosa, otro pequeño inciso en este recorrido modernista. El colegio, de estructura exterior sencilla, con ventanales y puertas de acceso de medio punto, coronada la principal con hornacina, es de 1876 a partir de la creación de un asilo de ancianos pobres y una escuela para niñas. La construcción, ampliada en diversas ocasiones, es actualmente un colegio concertado que acoge alumnado desde infantil hasta secundaria obligatoria.
Nuestro siguiente punto de interés nos llevará por la misma Calle Cervantes al encuentro de otras dos manifestaciones del modernismo cullerense.
8) Casa modernista del Carrer de la Séquia
GPS de Casa modernista del Carrer de la Séquia: 0, 0
9) Casas modernistas de la calle Cervantes
GPS de Casas modernistas de la calle Cervantes : 39.166, -0.257079
Nos detendremos en las casas números 6 y 9. La imponente presencia de la primera, con dos balaustradas en la primera planta y cuatro balcones protegidos con hierro forjado en la segunda, presenta dos puertas de acceso de madera noble y dos... leer más
Nos detendremos en las casas números 6 y 9. La imponente presencia de la primera, con dos balaustradas en la primera planta y cuatro balcones protegidos con hierro forjado en la segunda, presenta dos puertas de acceso de madera noble y dos ventanales laterales amplios y magníficamente protegidos y una decoración general exquisita que, junto con su tonalidad clara, configuran su apariencia noble y equilibrada. Nos detendremos en la casa número 9, también conocida como “Casa Palomes” sobrenombre con el que se conocía a D. Agustín Olivert, bienhechor y filántropo cullerense, que la donó al pueblo con el fin de que fuera dedicada a usos educativos y culturales. Construida entre 1910-1920 consta de dos plantas, presenta cinco ventanales por planta, todos ellos protegidos con antepechos de hierro forjado, con una característica propia: los tres ventanales centrales de la primera planta lo están mediante una balconada corrida del mismo material. Los colores amarillo selectivo y blanco le dan su toque especial.
Nuestro camino hasta la iglesia de la Sangre de Cristo lo haremos por la calle de Valencia en donde continuará nuestro recorrido modernista antes las casas 9 y 11. Las dos construcciones tienen diferencias apreciables. Mientras la primera tiene un aspecto más sólido y presenta ventanales centrales rebajados e incluso acarpanelados, la segunda, más estilizada, abunda más en la decoración, presentando unos ventanales variados, con central aportalado, y rematados con arcos trilobulados, esquema que se repite en la puerta de acceso. Los colores claros de esta última contrastan con los tonos bastante más oscuros de la anterior.
Ante nuestros ojos se levanta ya el siguiente punto de interés. Vayamos a su encuentro.
10) Iglesia de la Sangre de Cristo
GPS de Iglesia de la Sangre de Cristo: 39.1674, -0.258168
La iglesia de la Sangre de Cristo, construida sobre una ermita de época medieval, está datada en 1614. Desde el año 1546 se tiene noticia de la fundación de una Cofradía de la Sangre de Cristo en esta ermita. Se trata de un edificio en planta... leer más
La iglesia de la Sangre de Cristo, construida sobre una ermita de época medieval, está datada en 1614. Desde el año 1546 se tiene noticia de la fundación de una Cofradía de la Sangre de Cristo en esta ermita. Se trata de un edificio en planta de cruz latina, nave central y capillas laterales entre contrafuertes. Su interior presenta bóveda de cañón y lunetos, cúpula sobre tambor en el crucero que está cubierta con tejas vidriadas en azul en el exterior. A finales del siglo XIX, el arquitecto Luis Ferreres construye, junto a la iglesia, el Hospital de la Sangre, que es convertido en hospital militar durante la Guerra Civil para atender a los heridos que llegaban del frente. El nivel original del edificio queda debajo del nivel de las calles que lo rodean lo que provoca que el acceso a su interior se haga mediante unos escalones y una rampa lateral. Una robusta torre campanario de sillares de piedra y el pórtico neoclásico completan una estructura externa sencilla pero digna, en consonancia con su interior.
Desandaremos un tramo del camino en dirección hacia el centro de la Vila por la calle de Abajo. En el número 10, podemos observar un retablo cerámico que representa la imagen de San Vicente Ferrer. El retablo nos marca la casa en donde, según la tradición, se alojó el santo durante sus estancias en la ciudad. Es la llamada Casa Santa, levantada hacia 1870 sobre una anterior, coetánea a las visitas a Cullera del patrón de Valencia.
Y ahora, sigamos hacia el siguiente punto de interés.
11) Ayuntamiento o Casa de La Vila
GPS de Ayuntamiento o Casa de La Vila: 39.1655, -0.255558
En pleno casco antiguo de la ciudad, en la plaza de España, se ubica el Ayuntamiento— la Casa de la Vila—. Una construcción de 1793, proyectada por Vicente Gascó, arquitecto que dejó su impronta en muchísimas otras construcciones... leer más
En pleno casco antiguo de la ciudad, en la plaza de España, se ubica el Ayuntamiento— la Casa de la Vila—. Una construcción de 1793, proyectada por Vicente Gascó, arquitecto que dejó su impronta en muchísimas otras construcciones originales y remodelaciones estructurales, siempre acertadas, desde Segorbe a Valencia, desde Alzira a Biar.
El edificio es de una planta, con tres balconadas y tres ventanales rectangulares idénticos que coinciden con los tres accesos inferiores, estos últimos decorados con arcadas, de medio punto las dos laterales, y carpanel el central. El conjunto recuerda vagamente el aspecto de los palacetes italianos de la época—el reinado de Carlos III se caracteriza por la abundancia de construcciones italianizantes a lo largo y ancho de la península— y, al tiempo, el de los palacetes lisboetas del XVIII reconvertidos en hoteles de lujo. De hecho, la estructura externa del hotel Heritage de Lisboa, incluido el arco carpanel y los dos accesos laterales, más los tres vanos superiores abalconados, sigue el mismo modelo elegante dentro de la sencillez y altivo pese a sus reducidas dimensiones.
El edificio, construido sobre otro existente desde 1321 en la misma ubicación, conocido con el nombre de Casa del Consell o Presó de la Vila, corresponde a una época de esplendor asociado a la actividad agrícola y destaca por el mobiliario original del XVIII, por la ornamentación de su salón de plenos y por el grandioso retablo dedicado a Santa Ana, procedente de la antigua ermita del mismo nombre, también llamada Torre de la Reina Mora. Asimismo, contiene lienzos de autor anónimo que representan a Isabel II y, sobre todo, pinturas de José Mongrell, discípulo de Pinazo y de Sorolla, excelente pintor de retratos y de escenas costumbristas de ambiente puramente valenciano.
El edificio, también lugar de guardia de la policía local, se nos quedará en la retina al tiempo que nuestro paseo nos conducirá al siguiente punto de interés: la iglesia de los Santos Juanes.
12) Iglesia de los Santos Juanes
GPS de Iglesia de los Santos Juanes: 39.1649, -0.254509
Este templo fue construido tras la conquista cristiana. Un proceso llevado a cabo por Jaume I que conllevó un cambio de orientación sociológica, económica y religiosa, de manera que el islamismo fue substituido por el cristianismo y,... leer más
Este templo fue construido tras la conquista cristiana. Un proceso llevado a cabo por Jaume I que conllevó un cambio de orientación sociológica, económica y religiosa, de manera que el islamismo fue substituido por el cristianismo y, consecuentemente, las iglesias sustituyeron a las mezquitas.
La actual iglesia dedicada a los Santos Juanes fue construida en el año 1692 sobre los cimientos o restos de una iglesia anterior datada entre los siglos XIII y XIV. Recientes excavaciones arqueológicas han demostrado que el campanario, a pesar de su aire medieval, fue construido en el siglo XVIépoca a la que pertenece también el escudo de la Corona de Aragón que remata el acceso a la torre sobre un cementerio parroquial del siglo XIV. En el centro de la plaza se conserva una réplica de una de las estelas funerarias decorada con la Cruz de Malta hallada en estas excavaciones.
El templo, sede de la única parroquia de la ciudad desde 1248 a 1953, es de una sola nave y recibe el nombre por los dos santos, Juan el Bautista y Juan el Evangelista, que presiden el altar. En su interior, resultan interesantes el retablo y la pintura mural de la capilla bautismal, obras de Rafael Cardells, la abundante imaginería de las capillas laterales y, sobre todo, el zócalo cerámico barroco de la capilla de la Comunión, datado entre 1740 y 1760, recientemente restaurado, con una altura media de 1,70 metros, una superficie de 40 metros cuadrados y unas 700 piezas. Un conjunto representativo de la azulejería valenciana que merece la pena ser visitado.
La iglesia de los santos Juanes es, además de centro neurálgico de la religiosidad cullerense, lugar de acogida temporal de la Virgen del Castillo, una imagen de estilo gótico y patrona de la ciudad, durante la “Baixà” o bajada, acto que marca el comienzo de las fiestas patronales, las cuales concluirán tradicionalmente, con la subida o “Pujà” al santuario, lugar de residencia durante el resto del año.
Estos actos, “la Baixà y la Pujà”, tienen un sentido especial para los habitantes de Cullera. Tradicionalmente, comienzan el sábado después de Pascua y terminan el día de San Vicente. La Bajada, en procesión iluminada solamente por cirios y las luces de la montaña, discurre por un camino en zigzag, el mismo que se utiliza para ascender al castillo y al santuario, y que termina en la llamada “tauleta”, una pequeña mesa que, según una tradición que se remonta a 1616, sirvió para depositar la imagen y, al tiempo, de descanso para el sacerdote que la bajó en brazos desde el santuario.
Posteriormente, los acompañantes entonarán el canto tradicional a la tauleta y la imagen será acompañada en procesión solemne hasta la parroquia de los Santos Juanes.
Uno de los momentos más emotivos es la tradicional procesión del Rosario de la Aurora. Al amanecer, la imagen será trasladada hasta la parroquia de la Sangre de Cristo, en el arrabal y, a continuación, será trasladada hasta el mar en donde los marineros la llevarán, también en procesión, mientras desde las barcas acompañantes saludarán a la patrona con bengalas y salves. A lo largo de esta semana festiva se sucederán certámenes de música, espectáculos lúdico-festivos y actividades culturales de todo tipo. En resumen, unas fiestas extraordinarias, recientemente declaradas de interés turístico autonómico, y dignas de ser vividas por los visitantes que deseen experimentar emociones difíciles de olvidar.
A partir de este punto regresaremos al lugar de origen de este paseo por la Vila pasando por delante del Mercado y de los sus Jardines. Pero, como suele decirse, a veces la procesión es larga y el cirio, corto. Tampoco es cuestión de agotar las reservas y empacharnos con las tremendas posibilidades de Cullera. Por esto, el Mercado y sus jardines, junto con el Refugio Antiaéreo, serán objetivos de otra ruta.
Así pues, regresaremos a través de la plaza de la Libertad para encarar, seguidamente, la calle del Vall, en donde en el número 18, nos detendremos un instante para observar un inmueble que mantiene la esencia del modernismo en muchos aspectos y la mejora en el equilibrio constructivo, sobre todo en lo que los teóricos denominan esbeltez artística y equilibrio de las formas.
La construcción, con fachada bellísima de dos plantas, presenta una balconada corrida en la primera planta con decoraciones caladas en todos los ventanales. A destacar, sobre los ventanales alargados de la primera planta los dos medallones con relieves, de color blanco, que contrastan con las tonalidades rojizas del paño que les rodea. El remate triangular de la fachada colabora en el aspecto estilizado de la construcción.
Nuestro paseo se acerca al final. Pero antes, nos detendremos un instante, en la misma calle de Vall, en el último punto de interés de esta ruta.
13) El Ateneo Marítimo o Casa del Pueblo
GPS de El Ateneo Marítimo o Casa del Pueblo: 39.1633, -0.251221
En la casa número 48 encontraremos, otro edificio interesante, la llamada Casa del Pueblo o Ateneo Marítimo, que fue local del sindicato UGT, construido a principios de los años treinta del siglo pasado. Se trata, en esencia, de un inmueble de... leer más
En la casa número 48 encontraremos, otro edificio interesante, la llamada Casa del Pueblo o Ateneo Marítimo, que fue local del sindicato UGT, construido a principios de los años treinta del siglo pasado. Se trata, en esencia, de un inmueble de una sola planta que, al menos cronológicamente, se aparta unos años del resto de las construcciones modernistas. No obstante, mantiene el aspecto elegante en sus amplios ventanales de arcos rebajados, su balconada corrida y, sobre todo, un remate original con frontones cortados y redondeados en sus extremos que le dan una elegancia no reñida con la sencillez. Las decoraciones con temas relacionadas con el mar, exactamente anclas de barco, nos recuerdan el ambiente marinero de la ciudad.
En este inmueble se han realizado trabajos de adecuación de la estructura, de tabiquería y de rehabilitación de instalaciones de luz y agua. Actualmente se pretende terminar las obras de rehabilitación con un nuevo taller ocupacional.
Nuestro recorrido seguirá por la calle del Vall hasta el final en donde nos reencontraremos con el punto de salida: la anchísima Plaza Andrés Piles y la Escolaica, primer punto de interés de este paseo por la Vila de la bella ciudad de Cullera.
De La Vila al Castillo
14) Panorámica. Ruta 2
GPS de Panorámica. Ruta 2: 39.1623, -0.249586
Cullera está situada entre la llanura litoral, la montaña y el río Júcar. De hecho, las primeras construcciones que originaron con el tiempo la actual ciudad se cimentaron en las mismas faldas de la sierra, arañando las rocas, asentándose... leer más
Cullera está situada entre la llanura litoral, la montaña y el río Júcar. De hecho, las primeras construcciones que originaron con el tiempo la actual ciudad se cimentaron en las mismas faldas de la sierra, arañando las rocas, asentándose entre los desniveles. En esta ruta, que arrancará desde la Plaza de Andrés Piles, en pleno ensanche que conduce al mar, nos llevará por la calle que ostenta el mismo nombre y nos conducirá, a través del Barrio del Pozo, con sus laberínticas callejuelas, hasta el Castillo y el Santuario, pasando por la torre de la Reina Mora, desde donde gozaremos de una vista preciosa de la ciudad de Cullera, como rendida a sus pies.
Enfilemos el camino con una provisión de agua, calzado adecuado y poca prisa. El camino en zigzag desde el Barrio del Pozo hasta el Castillo, aunque no difícil, conviene seguirlo con paciencia y tranquilidad.
Es verdad que también podríamos ascender por carretera, en coche, desde la calle del Rellano de San Antonio, y también en tren turístico que arranca desde la Playa de San Antonio, pero nos perderíamos, entre otras cosas, el Vía Crucis del siglo XVIII con sus artísticas estaciones—atención especial a la tercera en donde coincidiremos con la ruta PR CV-336, la llamada Senda de la Lloma—, las vistas y, sobre todo, la experiencia de una ascensión que, a fuerza de tradicional, se ha convertido en referente para multitud de personas a quienes gusta conjugar el turismo y el conocimiento pausado de la naturaleza.
Para completar este itinerario autoguiado el visitante deberá seguir las marcas pintadas de color rojo, deteniéndose en los puntos de audición que aparecen señalizados y numerados siguiendo el orden de las pistas grabadas en la audioguía.
Iniciaremos nuestra ruta a partir de la Plaza Andrés Piles, dejando a nuestras espaldas la Escolaica y los distintos accesos a las playas y al faro, y nos dirigiremos a la calle del Mar que, como su nombre indica, fue—y continua siendo—, la salida natural de la Vila en dirección al mar.
15) Ermita de Santa Ana en la calle del Mar
GPS de Ermita de Santa Ana en la calle del Mar: 39.1634, -0.250875
La calle del Mar, estrecha y recoleta, mantiene el aroma a conversación de vecindario. Quiere decirse que la misma configuración de las viviendas, la mayor parte de una sola planta, permite el contacto personal y permanente entre sus... leer más
La calle del Mar, estrecha y recoleta, mantiene el aroma a conversación de vecindario. Quiere decirse que la misma configuración de las viviendas, la mayor parte de una sola planta, permite el contacto personal y permanente entre sus habitantes.
Y es en esta calle en donde encontramos el primer punto de interés: la ermita de Santa Ana—capilla según reza el baldosín situado sobre la entrada—, un edificio del siglo XVII que pretende ser, una vez totalmente restaurado, lugar de exposiciones y de otros usos esporádicos. Un enrejado externo protege la construcción que, exteriormente, resulta sencilla, de apariencia cuadriculada y coronada por una espadaña. Su interior, presenta planta de salón y arcos diafragmáticos de estilo tardo-gótico.
Seguiremos paseando por la calle del Mar hasta la plaza de la Libertad desde donde iniciaremos la visita al barrio más antiguo de la Vila, un lugar en donde las calles se estrechan, trepan por la montaña y salvan los desniveles mediante rampas y escaleras, a un lado y otro, creando “las tronetas”, pequeñas y coloristas terracitas junto a las puertas repletas de plantas, agazapadas a las propias construcciones.
Andemos pues. El Barrio del Pozo nos espera.
16) El Barrio del Pozo
GPS de El Barrio del Pozo: 39.1651, -0.252557
Cullera ha sabido respetar gran parte de unas raíces que se adentran en el pasado y perviven en un presente muchas veces saturado por el ruido, las prisas y el sutil desconocimiento de las personas que conviven a nuestro alrededor.
Y es que... leer más
Cullera ha sabido respetar gran parte de unas raíces que se adentran en el pasado y perviven en un presente muchas veces saturado por el ruido, las prisas y el sutil desconocimiento de las personas que conviven a nuestro alrededor.
Y es que apenas una calle separa la Vila del oasis que representa para la ciudad el Barrio del Pozo, auténtico espacio en donde el silencio o, en todo caso, únicamente la palabra sustituye al ruido de los motores, el caminar pausado sustituye a la aceleración y la conversación calmosa entre el vecindario sustituye al anonimato. Se diría que a partir la plaza de la Libertad en dirección a la calle del Muro de las Ánimas, en donde todavía se conservan lienzos de la muralla del siglo XVI, y mirando hacia la montaña, se entra en otro mundo a través de un túnel del tiempo, que retrocede siglos en la andadura cotidiana. Porque, de espaldas al mercado y a sus jardines, un conjunto de calles comienzan a arañar la montaña con sus rampas extremas, configurando, en su conjunto, el llamado Barrio del Pozo, auténtico vestigio del pasado.
En su origen, este conjunto de callejuelas y plazoletas, conformarían el asentamiento más antiguo de la Qulayra de época islámica que, en la actualidad, todavía mantienen el encalado de las casas, los balcones adornados con multitud de macetas con flores y ese aire tranquilo y anacrónico que se respira entre sus vericuetos. Y si se profundiza en la visita—cosa aconsejable—, además de observar la adaptación de los habitáculos a la especial topografía de la montaña, se podrán observar los retablos de azulejos de tradición valenciana que representan diversos santos patronos que se mantienen casi intactos, muchos de ellos del siglo XVIII. Y paseando entre estos callejones, respirando el aire de las plazoletas, un conjunto lleno de nostalgia y de encanto, mezcla de tradiciones que se pierden en la niebla de los tiempos, se podrá enhebrar la conversación con los habitantes del barrio de toda una vida mientras riegan sus macetas, barren las puertas de sus casas o reparan sus motocicletas—no es posible acceder con coche—, sobre lo humano o lo divino, sin prisas, con la tranquilidad y templanza que supone vivir cerca y, al mismo tiempo lejos, de una sociedad con frecuencia demasiado alterada por el consumismo y la inmediatez de las cosas.
Desde este barrio, desde la calle del Calvario, accederemos al zigzag que nos conducirá, al Castillo y al Santuario a través de la Torre de Santa Ana o de la Reina Mora. Pero éste será el siguiente punto de interés de nuestra ruta, asimismo interesante y, en muchos aspectos mágica, de la ciudad de Cullera.
17) Torre de la Reina Mora o de Santa Ana
GPS de Torre de la Reina Mora o de Santa Ana: 39.1649, -0.251106
El camino del Calvario, con sus catorce estaciones, nos invitará, muy pronto a visitar la Torre de Santa Ana o Torre de la Reina Mora, declarada Bien de Interés Cultural. Será un buen momento para hacer un alto en el camino para observar con... leer más
El camino del Calvario, con sus catorce estaciones, nos invitará, muy pronto a visitar la Torre de Santa Ana o Torre de la Reina Mora, declarada Bien de Interés Cultural. Será un buen momento para hacer un alto en el camino para observar con detenimiento, no solamente la construcción en sí—la torre es visitable— sino también las maravillosas vistas que se nos ofrecen. Tanto es así que se ha habilitado un mirador perfectamente orientado.
La Torre de la Reina Mora en origen fue uno de los torreones de entrada al segundo recinto amurallado o albacara del castillo. En el siglo XVII, tras siglos de inactividad militar y un estado importante de abandono se convirtió en ermita. El propio nombre de Santa Ana se debe al patronazgo bajo el cual se dispuso la ermita, primero dedicada a San Rafael y posteriormente a Santa Ana.
La torre conlleva, como muchas de las construcciones emblemáticas, su propia leyenda según la cual una mora, casada con un rico comerciante al que despreciaba, se enamoró del hijo del cadí. Con el tiempo, los amantes planearon asesinar al esposo; pero un loro que el comerciante había traído de tierras lejanas reveló a su dueño los planes de los amantes quienes, finalmente, murieron ajusticiados por causa de su propio engaño.
En esencia se trata de una torre de tapial de tierra, de dos pisos, de planta cuadrada y remate almenado. La parte superior, a la que se accedía mediante una escalera de caracol, fue reformada en su momento para vivienda del ermitaño.
Esta construcción formaba parte del perímetro defensivo del castillo musulmán, siendo además el acceso al interior de la albacara, espacio rodeado y protegido que se encuentra cerca de la fortaleza, mediante una entrada en forma de codo, lo que facilitaba su control y defensa.
Actualmente la Torre de Santa Ana ha sido restaurada y presenta un magnífico aspecto que aúna, de manera armoniosa, las diferentes reformas para adaptarse a sus diferentes usos a lo largo del tiempo.
Terminada la visita a la Torre seguiremos el zigzag jalonado de estaciones del Vía Crucis deteniéndonos de vez en cuando para recuperar el aliento, beber agua y, sobre todo, para observar los paisajes que se amplían al tiempo que ascendemos. Ánimo pues. Nos esperan los siguientes puntos de interés: el Santuario y el Castillo de Cullera.
18) La Leyenda del Castillo
GPS de La Leyenda del Castillo: 0, 0
19) El Santuario de la Virgen del Castillo y la leyenda del Castillo
GPS de El Santuario de la Virgen del Castillo y la leyenda del Castillo: 39.1657, -0.249711
El camino en zigzag acaba en el Santuario de la Virgen del Castillo. Tomemos aire, bebamos agua, aspiremos el aroma a mar y a romero y observemos el paisaje antes de entrar en su interior y conocer sus características.
Y mientras observamos la... leer más
El camino en zigzag acaba en el Santuario de la Virgen del Castillo. Tomemos aire, bebamos agua, aspiremos el aroma a mar y a romero y observemos el paisaje antes de entrar en su interior y conocer sus características.
Y mientras observamos la panorámica, recordemos la leyenda asociada a la Virgen del Castillo, según la cual, un pastor de Utiel que apacentaba su rebaño en la barrancada de la ermita de Santa Ana escuchó un ruido procedente de una peña, cerca de una cueva. Cuando se acercó se encontró con dos imágenes de la Virgen. A una de ellas le faltaba un brazo y ésta fue la que entregó al clero de Cullera. La otra, la completa, se la llevó a su parroquia de origen, es decir, a Utiel. Al abrirse el culto en ambos templos al día siguiente, se comprobó que se habían cambiado de pueblo, de manera que la completa había vuelto a Cullera y la incompleta apareció en la parroquia del pastor utielano.
Dejando de lado la leyenda hay que aclarar que la imagen de la Virgen del Remedio, patrona de Utiel es de pequeñas dimensiones y se parece mucho a la Virgen del Castillo de Cullera, que es de mayor tamaño. Lo más probable es que las dos fueran esculpidas por el mismo imaginero.
El santuario de la Virgen del Castillo, dedicado a la Virgen de la Encarnación, patrona de Cullera, está junto a la fortaleza del Castillo. De hecho, con su construcción se perdió la albacara del mismo. Fue levantado en estilo neobizantino entre 1891 y 1897, albergó una comunidad de padres franciscanos hasta el año 2007 y según se explica en el retablo cerámico se realizó, en buena parte, gracias al esfuerzo de la gente del pueblo.
Sobre la fachada principal se erige la robusta torre de las campanas con una cúpula de tejas vidriadas de reflejo cobrizo. En el vestíbulo de entrada se puede admirar un zócalo con retablos cerámicos de los siglos XVIII y XIX, procedentes de la antigua ermita. En el presbiterio se encuentra el camarín con el trono y una imagen de la Virgen del siglo XV.
Recuérdese que desde el Santuario, el sábado siguiente al domingo de Resurrección, se celebra la fiesta de la “Baixà”, es decir, la bajada de la Patrona por el camino del Calvario hasta la ciudad, a la luz de los cirios, acompañada por la corporación municipal, por los bailes típicos al ritmo de la dulzaina y el tabal.
Vale la pena apuntar y reservar estos días, recordamos una vez más: el sábado siguiente de Pascua se celebra la “Baixà”, en la agenda personal para contemplar y vivir unas fiestas que mezclan lo religioso con lo profano, la tradición con la modernidad, el silencio con el ruido de los cohetes, la procesión marinera de la Aurora con los festivales de distinta índole que configuran unos festejos conocidos y reconocidos en los cuatro puntos cardinales.
Llegado este punto podemos retomar nuestro camino hasta el siguiente punto de parada, es decir, al castillo, dando paso a la leyenda, que siempre aviva y hace volar la imaginación hacia unos tiempos que no por remotos dejan de tener su encanto.
Y es que, además de las leyendas referidas a la torre de Santa Ana o de la Reina Mora y a la aparición y posterior regreso desde Utiel de la Virgen del Castillo, existe otra referida al castillo motivada, quizás, por el hecho de no saber con certeza las condiciones reales de la toma de la ciudad por Jaime I.
La leyenda cuenta el hecho de que el rey no pudo conquistarla en 1235 por la fuerza debido a que no encontró piedras redondas para emplearlas en sus fundíbulos y otras máquinas de guerra. Añade que fuerzas mágicas y misteriosas escondieron las piedras útiles en lugares recónditos por lo que el rey se vio forzado a levantar el asedio y, únicamente mediante un pacto celestial consiguió ocupar la ciudad en 1239. Una leyenda y un pacto celestial que se acentúa con la presencia del ángel con las alas extendidas a modo de protección que lleva en la cimera el escudo de la ciudad.
La base de la leyenda estaría en función del fracaso del monarca de conquistar la ciudad durante el asedio de 1235. Cullera y las alquerías de su término, ante el ataque, buscaron protección en la zona próxima al castillo. Jaime I utilizaría las catapultas, pero los proyectiles no podrían alcanzar la altura conveniente ni cubrir toda la superficie, protegida por dos cinturones defensivos. La misma Crónica del rey narra la razón del fracaso: no había piedras para ser lanzadas por las máquinas de guerra. Pero Jaime I tenía que ser consciente de las dificultades y también de que estas serían mayores cuando intentara el ascenso de las catapultas y de los proyectiles adecuados, por lo que la empresa estaba condenada al fracaso dada las dificultades del terreno, pero todavía más por la necesidad de tiempo, hombres y alimentos de los cuales no disponía en ese momento. Ni el rey ni su Crónica podrían aceptar el fracaso y, quizás por ello, la explicación se zanjó únicamente con la falta de piedras. De ahí la leyenda.
Al margen de ella, en 1239 el castillo de Cullera se entregó al rey de manera pacífica y con ello se cubrió el objetivo, lo que posiblemente dio argumentos para que, cuando se narrasen los hechos de conquista en la Crónica, el monarca silenciara los problemas de infraestructura por los cuales no consiguió tomar el castillo en 1235.
Y ahora, con la imaginación repleta y el interés renovado, pasemos al siguiente punto de interés y hablemos del castillo y de su historia.
20) El Castillo de Cullera
GPS de El Castillo de Cullera: 39.1661, -0.249711
El Castillo es, sin lugar a dudas, el monumento histórico más emblemático de Cullera y de la Ribera Baja del Júcar. Está declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural y es una construcción iniciada en el siglo X, en plena época... leer más
El Castillo es, sin lugar a dudas, el monumento histórico más emblemático de Cullera y de la Ribera Baja del Júcar. Está declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural y es una construcción iniciada en el siglo X, en plena época califal sobre ruinas de épocas anteriores, para mejorar la vigilancia y la defensa de la desembocadura del Júcar y proteger la ciudad de Valencia por el sur.
Su situación junto al Mediterráneo, dominando el Golfo de Valencia y la Ribera del Xúquer prueban su enorme importancia estratégica en tiempos pasados.
Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural (BIC), esta fortificación es, un conjunto de elementos dispares en su forma y en su cronología, como corresponde a su prolongado uso, a sus distintos propietarios (con la conquista, Jaime I se quedó con la mitad del castillo quedando la Orden del Hospital como propietaria de la otra mitad aunque poco después pasó entero a ser propiedad de la Orden de Montesa) y a las sucesivas reformas, restauraciones y ampliaciones a las que ha sido sometida a lo largo de los siglos.
Antes de entrar de lleno en una descripción sucinta del castillo conviene detenernos en su explanada desde donde podremos contemplar la bahía en toda su extensión, incluyendo vistas de toda la costa, llegando, en días soleados, incluso hasta ver Denia y el Montgó, así como también la desembocadura del río Júcar, la Penyeta del Moro, las huertas y, a lo lejos, la torre del Marenyet—observatorio-defensa contra los ataques berberiscos—, y la laguna del Estany.
De la primitiva fortaleza quedan pocos restos, y se corresponden fundamentalmente con restos de torreones y lienzos de muralla esparcidos por la ladera de la montaña, así como vestigios arqueológicos y elementos fundidos con construcciones más modernas. Su primera albacara, por ejemplo, se hallaba parcialmente en el espacio que hoy ocupa el Santuario. El castillo tal como ha llegado a nosotros se corresponde con las reformas realizadas de forma prolongada tras la Conquista cristiana hasta prácticamente la Edad Contemporánea. El recinto amurallado consta de cinco torres, muy próximas entre sí, lo que le da un aspecto especialmente macizo y sólido: la torre Mayor o del Homenaje; la torre Baluarte, anexa a la anterior, construida en el XVI y diseñada para albergar la artillería; la torre Blanca o Cuadrada; la torre de Cap d’Altar, de época islámica, de planta redonda y lugar en donde se encontró el retablo de la Virgen; la torre del Raspatller, también de época islámica y que defendía el acceso al segundo recinto por la llamada Puerta Principal.
La defensa se articulaba alrededor del patio de armas, recientemente restaurado, también llamado Patio de las Cisternas por las dos que existen en su subsuelo, cubiertas con grandes bóvedas ojivales. De las diversas estancias residenciales que han sobrevivido destaca la Capilla, del siglo XVI, con planta en forma de “L” y bóvedas de crucería.
El castillo y la ciudad dispusieron de un perímetro defensivo que se extendía por la ladera de la montaña y delimitaba la albacara o zona protegida intramuros. Este amurallamiento se construyó a base de tapial de hormigón de cal con piedras, e incluía diversas torres, seguramente todas ellas de planta cuadrada excepto la llamada torre Octogonal, conocida también por el nombre de torre de los Escipiones por las monedas romanas encontradas en sus alrededores. Esta torre, en ruinas, todavía puede verse en la ladera de la montaña, solitaria e inhiesta. De ella partía la muralla, de más de 2m. de espesor, que unía las diferentes torres defensivas de la segunda albacara del castillo, a saber: la Torre Desmochada, la Torre del Racó o la Salut, la Torre Miranda y, finalmente, la Torre de la Reina Mora.
Como ya se ha apuntado, durante las Guerras Carlistas y ante la amenaza de un ataque del general carlista Cabrera, se construyó una nueva defensa de mampostería con aspilleras y garitas, denominada “la línea” que pretendía cerrar el acceso a Cullera desde el norte, es decir, desde Valencia. Nunca llegó a utilizarse y de ella se mantiene en bastante buen estado el llamado l´Alt del Fort. También, la fortaleza del castillo se fortificó intensamente recreciendo las murallas medievales con aspilleras y garitas que facilitaban el disparo de la fusilería.
Llegados a este punto hay que decir que no podemos perdernos la panorámica que ofrece el Fort al que se accede sin problemas desde el castillo porque es, realmente, espectacular. Desde allí es posible contemplar el panorama de la costa norte y sur de Cullera, así como la ciudad antigua y las tierras de cultivo, los arrozales y los naranjales, hasta las poblaciones de Sueca y de Favara. No en vano se ha denominado a este mirador como el Balcón del Júcar.
Queda por aclarar que, para aquellas personas con dificultades de cualquier tipo, se ha habilitado un ascensor panorámico que conducirá a los visitantes y les facilitará la visión de estos espléndidos paisajes.
El Castillo de Cullera es propiedad municipal, se halla en muy buen estado, tras su reciente restauración, que ha permitido su apertura a todos los visitantes.
Terminado el recorrido, iniciaremos la vuelta por el mismo camino en zigzag que se ha utilizado en la subida. Con ello seguiremos los mismos pasos que cada sábado después de Pascua viven y sienten los cullerenses con la célebre Baixà, la Bajada de la Virgen del Castillo, patrona de la ciudad.
21) El Mercado Municipal y el refugio antiaéreo
GPS de El Mercado Municipal y el refugio antiaéreo: 39.1645, -0.253675
De vuelta al Barrio del Pozo nos dirigiremos, a través de la calle del Calvario, a la entrada posterior del mercado y de los jardines que le acompañan. Éste será nuestro siguiente punto de interés.
El mercado municipal, un buen ejemplo... leer más
De vuelta al Barrio del Pozo nos dirigiremos, a través de la calle del Calvario, a la entrada posterior del mercado y de los jardines que le acompañan. Éste será nuestro siguiente punto de interés.
El mercado municipal, un buen ejemplo también de arquitectura eclecticista valenciana, situado muy cerca de la iglesia de los Santos Juanes, en la Plaza de la Virgen, forma un conjunto de cuatro pabellones aislados por una planta en cruz griega. Con sus dos viales y jardines interiores forma un espacio delicioso y pintoresco al tiempo que práctico y útil para la adquisición de productos de primera necesidad y como lugar de descanso y centro de cultura, puesto que dos de los pabellones han sido destinados a ser centros de actividades culturales de diversa índole. De hecho, en el Auditorio se celebran conciertos de las bandas sinfónicas locales—Ateneo Musical y Santa Cecilia—, y en la Sala Multiusos otras diversas actividades lúdicas y culturales. El mercado, sus jardines y sus alrededores es, sin ningún tipo de duda, el centro neurálgico de la actividad de los cullerenses.
La tradición del mercado municipal se remonta a reinado de Jaime II y más concretamente al año 1320 fecha en que el monarca otorgó a Cullera, en aquellos años ciudad amurallada, tal privilegio, realizable los viernes de cada semana, “concediendo salvaguardia a los mercaderes que a él concurriesen, con tal que no fuesen malhechores, bandoleros y otras personas de tal índole”.
La actual construcción, en tres secciones distintas para superar la pendiente del terreno, realizada entre 1896 y 1900, fue obra del arquitecto Luís Ferreres. Las fachadas están realizadas en ladrillo cara vista y la entrada a los pabellones, de forma adintelada, está rematada por frontones triangulares. Junto a los frontones se disponen terrazas laterales con pedestales, antepecho y barandillas. Los cuatro pabellones presentan cubierta a dos aguas sobre cuchillas metálicas sustentadas por columnas de fundición. Las rejas, también de fundición, se apoyan sobre pilares de ladrillo.
Después de las últimas modificaciones, el diseño mantiene su estructura de gran cuadrícula con el cruce de vías centrales. Al día de hoy, dos de los cuadros interiores tienen su aséptica y salubre dedicación a la venta de productos alimenticios: carne y pescado, frutas y verduras y, como ya se ha dicho, los otros dos tienen finalidades lúdicas y culturales. Todo el espacio está dedicado, desde tiempo inmemorial a la obsesión del sentimiento y el espíritu de los cullerenses hacia la Virgen del Castillo, de manera que no solamente la calle de acceso sino todo el mercado recibe el nombre de plaza de la Virgen, referido a la popular moreneta Patrona de la ciudad.
Además, por el privilegio real antes apuntado, el mercado y sus alrededores son el enclave de un mercadillo semanal, trasladado en la actualidad a jueves, que tiene un claro sentido comarcal. De ahí el numerosísimo público que suele concentrarse en este lugar cada jueves del año. Este mercadillo, durante el verano, se celebra también los viernes en sesión vespertina, de 18 h a 22 h. Otra buena ocasión para vecinos y visitantes.
Bajo las dos naves posteriores del Mercado, el Auditorio y la Sala Multiusos, se encuentra el acceso al refugio antiaéreo construido debajo del propio mercado y conformado por dos galerías. En realidad es uno de cuatro que se construyeron en Cullera durante la guerra civil, debido a la amenaza de los abundantes bombardeos de los que sufrieron las poblaciones vecinas. En este caso, a pesar de estar inacabado y no haber sido utilizado nunca, la Galería I ha sido habilitada para narrar, de manera gráfica y al tiempo digna y didáctica, el contexto histórico del período histórico correspondiente a la Guerra Civil Española vista desde la óptica de la ciudad. Mientras que la Galería II se ha destinado a una exposición sobre la construcción del propio mercado y de forma más puntual, a la instalación exposiciones itinerantes de fotografía y arte.
Terminada la visita al refugio antiaéreo, al mercado y a sus jardines, saldremos por la puerta principal del mercado y nos dirigiremos a la calle doctor Alemany para seguirla en dirección al río.
22) Sede Sociedad Musical Ateneo Musical
GPS de Sede Sociedad Musical Ateneo Musical: 39.1633, -0.254375
En el número 15 de la calle del doctor Alemany se emplaza la sede de la Sociedad Ateneo Musical, fundada en 1896 y considerada como una de las agrupaciones con mayor prestigio de la Comunidad Valenciana.
La sede de los pirris—que así se... leer más
En el número 15 de la calle del doctor Alemany se emplaza la sede de la Sociedad Ateneo Musical, fundada en 1896 y considerada como una de las agrupaciones con mayor prestigio de la Comunidad Valenciana.
La sede de los pirris—que así se llaman los integrantes de la sociedad—, es un edificio nuevo, inaugurado en 1974 y ampliado en 1992, de dos plantas, rematado con mármol y ladrillo cara vista y sin demasiado interés constructivo. Lo que realmente importa es la cantidad y calidad de sus actividades y su repercusión a escala nacional e internacional.
A la organización ya tradicional de la sociedad, con una banda sinfónica, una banda joven y una orquesta sinfónica, se añaden una banda infantil, diversos grupos de música de cámara y el Pirri Jazz Band, grupo creado en 2004.
Cullera es ciudad musical y los cullerenses, tanto los integrantes o seguidores de la Sociedad Ateneo Musical como los integrantes o seguidores de la Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia coinciden en el concepto de que las notas musicales, los sonidos, humanizan y armonizan el carácter de las personas.
Nuestra ruta ha terminado. Pacientemente, recordando las imágenes captadas y las sensaciones vividas, enfilaremos la vuelta hacia el punto de origen a través de la Avenida del País Valenciano, eje viario sobre el que Luis Ferreres trazó el Plan del Ensanche de Cullera como el primer paso hacía una nueva modernidad, hasta llegar a la plaza Andrés Piles
De la Ciudad al Faro
23) Panorámica. De la Ciudad al Faro
GPS de Panorámica. De la Ciudad al Faro: 39.1623, -0.249586
Decir faro es decir Cullera, y viceversa. Son dos términos hermanados que no se podrían entender por separado, sin conexión.
Hablar del faro es, también, hablar de panorámicas, de playas limpias, calas recónditas, del pirata Dragut, de... leer más
Decir faro es decir Cullera, y viceversa. Son dos términos hermanados que no se podrían entender por separado, sin conexión.
Hablar del faro es, también, hablar de panorámicas, de playas limpias, calas recónditas, del pirata Dragut, de leyendas, de especies protegidas, de pescadores de caña, de buceo y otras actividades acuáticas y, ¿por qué no?, de excelentes restaurantes en donde saborear las mil variantes de la cocina basada en el arroz o en el pescado, desde la paella o el arroz del senyoret, al all-i-pebre, pasando por la espardenyà, el suquet de peix o la fideuà, mientras se aspira la brisa del mar y se contemplan los paisajes extraordinarios que se divisan.
La zona del faro es lugar de relax. También de paseos pausados y de ritmos poco acelerados. La gente que lo habita sabe que, cuando el cuerpo pide aquello que se denomina genéricamente marcha, tiene todas las posibilidades en la ciudad y esta característica le da una impronta especial: tranquilidad habitual, cercanía al bullicio y a las innumerables ofertas lúdico-festivas de Cullera.
El desplazamiento desde la ciudad hasta el faro puede hacerse en coche particular e, incluso, para los más aguerridos, en bicicleta o a pie. Sin embargo, aconsejamos el uso del autobús urbano, utilizando la compañía Miguel Ribera, Autocares S.L., con parada en la Plaza Andrés Piles, nuestro punto de arranque en todas las rutas, y en dirección Faro. En este caso, el fin del trayecto lo haremos en la parada de la calle Maestro Joaquín Rodrigo Vidre, en la esquina, frente al Tourist Info Faro (abierta sólo en verano). Éste será nuestro punto de inicio de la visita y, también, el arranque de vuelta a la ciudad.
Proveídos de ilusión, de ganas de conocer nuevos parajes y sensaciones, emprendamos el camino hacia nuestro primer punto de interés: la playa de Los Olivos. Para ello, seguiremos la calle del Marqués de la Romana, a la derecha de donde nos ha dejado el autobús, situada frente a la Tourist Info Faro, seguiremos hasta la plaza Isla de los Pensamientos para desembocar en nuestro primer objetivo.
24) La Playa de los Olivos
GPS de La Playa de los Olivos: 39.1812, -0.220166
Con más de 500 metros de longitud y una anchura media de 60 metros, la principal característica de la playa de Los Olivos es la tranquilidad y la familiaridad. Situada entre entre la playa del Cap Blanc y la del Faro, protegida por dos... leer más
Con más de 500 metros de longitud y una anchura media de 60 metros, la principal característica de la playa de Los Olivos es la tranquilidad y la familiaridad. Situada entre entre la playa del Cap Blanc y la del Faro, protegida por dos espigones, conforma una preciosa cala de arena fina resguardada tanto del viento como de las fuertes corrientes. La calidad de las aguas queda certificada por la Bandera Azul y sus pasarelas, lavapiés, chiringuitos de playa con ambiente joven, equipamiento para entretenimientos lúdicos y deportivos, aseos públicos, accesos adaptados para personas de movilidad reducida, Posta Sanitaria, sombrillas, servicio de salvamento y socorrismo, restaurantes y hoteles aledaños, le permiten unos servicios difíciles de superar en calidad y cantidad.
No nos extrañará, pues, la presencia de familias enteras dispuestas a tomar el sol y el baño en la Playa de los Olivos—lo podremos ver también en otras de Cullera—, puesto que a todo lo expuesto se añade la proximidad y el fácil acceso desde las residencias habituales y desde los hoteles que sirven en la zona.
Mientras nos dirigimos al siguiente punto de interés—el Mirador Isla de los Pensamientos—, volvamos, aunque sea de manera sucinta, al territorio de la leyenda. Cuentan que durante el reinado de Felipe IV, que decretó la expulsión de los moriscos, los pobladores musulmanes de estas tierras se vieron en la tesitura de convertirse forzosamente al cristianismo o embarcarse hacia territorios africanos. Según siguen contando, aquellos que decidieron mantenerse fieles a la religión de Mahoma, se embarcaron precisamente desde la pequeña isla que, en aquella época, formaba el suelo que ahora mismo vamos a pisar. Y allí, antes de hacerse a la mar, se paraban a pensar en un futuro lleno de inquietudes y también en un pasado de siglos que dejaban atrás. Termina la leyenda asegurando que el nombre—Isla de los Pensamientos—, tiene su origen, precisamente en el recuerdo de estas tristes circunstancias, más o menos, históricas.
Y ahora, ascendamos hacia el mirador. Nos esperan paisajes dignos de ser vistos.
25) Mirador Isla de los Pensamientos
GPS de Mirador Isla de los Pensamientos: 39.1804, -0.220134
En realidad el mirador y la zona que le envuelve conformaban una antigua isla cercana a la costa y ganada al mar por la acción del hombre. El conjunto presenta una parte baja, la Playa de los Olivos que acabamos de visitar, y una parte alta y... leer más
En realidad el mirador y la zona que le envuelve conformaban una antigua isla cercana a la costa y ganada al mar por la acción del hombre. El conjunto presenta una parte baja, la Playa de los Olivos que acabamos de visitar, y una parte alta y acantilada, al norte, o lo que es lo mismo en dirección a la Playa del Faro.
Centrémonos en el mirador. En principio, podemos divisar una estupenda panorámica de toda la bahía, conocida generalmente con el nombre de Bahía de los Naranjos. En detalle, observaremos el conjunto de las playas que se extienden hasta la misma desembocadura del Júcar e, incluso, más allá porque en esta misma dirección sur, en días de bonanza podremos llegar a ver parte de la costa de Denia y la forma de cabeza humana, inconfundible, del Montgó. Y si levantamos la vista veremos la senda de la Lloma, senda de Pequeño recorrido, la Pr CV 336, que bordea toda la cima de la montaña.
Cámaras en ristre, ascendamos unos peldaños y llegaremos a otro mirador más pequeño desde donde obtendremos unas vistas espléndidas de la zona de calas rocosas. Es el territorio de los pescadores, provistos de cañas y paciencia infinita, a la espera de alguna buena pieza en forma de dorada, lubina, sargo, raya o lisa sardos. Claro que también los hay menos exigentes y se conforman con algún pez de roca o incluso con el pez limón, el denominado popularmente como “golfàs”.
Todavía podemos continuar ascendiendo por las escaleras que se dirigen al edificio Orión a la búsqueda de nuestro siguiente punto de interés: la playa del Faro. Pero mientras caminamos bordeando la costa, podemos observar—el mar a nuestra derecha y bordeando la costa—, el Paseo de la Farola y el rompeolas, lugar en donde la gente suele ubicarse para contemplar la fuerza del mar en sus momentos más bravíos. Y cuando las condiciones lo permiten, es la zona adecuada para practicar el buceo y snorkel.
26) La Playa del Faro
GPS de La Playa del Faro: 39.183, -0.219394
Nos encontramos ante un tramo único por lo que se refiere a su configuración porque la playa del faro, pequeña y acogedora cala de arena, une también la costa bravía de la que hemos hablado anteriormente. De hecho, es el único lugar de la... leer más
Nos encontramos ante un tramo único por lo que se refiere a su configuración porque la playa del faro, pequeña y acogedora cala de arena, une también la costa bravía de la que hemos hablado anteriormente. De hecho, es el único lugar de la provincia de Valencia en donde se une la arena de la playa con la roca que rompe directamente contra el mar.
A pesar de sus reducidas dimensiones, unos 140 metros de longitud por 18 de anchura, esta playa es el lugar preferido de muchísimos bañistas por la facilidad de sus accesos y sus innumerables servicios adyacentes. Puede que su condición recoleta, la limpieza de sus arenas y la propia tradición influyan también a la hora de la elección de los numerosos usuarios.
Desde la playa ascenderemos las escaleras en dirección a la calle Manuel Garcés y seguiremos por ésta en dirección a la plaza doctor Fleming hasta encontrar otras escaleras que nos darán acceso al siguiente punto de interés: la cueva-museo del Dragut.
Sigamos pues para encontrarnos con una interesante muestra que une historia y leyenda. Será nuestro siguiente punto de interés.
27) Cueva-Museo del Pirata Dragut
GPS de Cueva-Museo del Pirata Dragut: 39.184, -0.21866
La piratería fue una constante a la largo del siglo XVI. A partir de mitad de centuria, fueron frecuentes los ataques y saqueos subsiguientes por parte de los turcos y berberiscos sobre diversos puntos de nuestra geografía. Y el 25 de mayo de... leer más
La piratería fue una constante a la largo del siglo XVI. A partir de mitad de centuria, fueron frecuentes los ataques y saqueos subsiguientes por parte de los turcos y berberiscos sobre diversos puntos de nuestra geografía. Y el 25 de mayo de 1550, le tocó el turno a Cullera a manos del turco Dragut, lugarteniente de Barbarroja. El ataque, por sorpresa, cogió desprevenidos a los cullerenses y el pirata obtuvo un importante botín en bienes y prisioneros. Las tropas enviadas para salvar la situación no pudieron evitar que el pirata Dragut utilizara los rehenes para incrementar su botín con el pago de los rescates. Y, por si fuera poco, desde ese momento, Cullera quedó prácticamente despoblada ante el peligro de las continuas amenazas. Solamente las construcciones y rehabilitaciones de los sistemas defensivos devolvieron a la población la seguridad y la vuelta a la vida habitual.
Y aquí entra en juego la leyenda puesto que, según se cuenta, fue en la esta cueva en donde tuvo lugar el intercambio de rehenes por las riquezas de los rescates. Y es en esta cueva museo en donde podremos visitar una exposición singular sobre la piratería en el siglo XVI.
Un diorama que ilustra la villa real de Cullera en 1550 sirve de entrada al recorrido por el museo, el único de España dedicado a la piratería, que tiene como hilo argumental el asalto del pirata Dragut. La muestra sigue con un estudio del contexto del Mediterráneo y con la vida cotidiana de sus habitantes, al tiempo que se rememoran los conflictos religiosos, la Inquisición con sus instrumentos de tortura, la piratería y la actividad corsaria. Una sala dedicada a la exposición de los avances en los sistemas de navegación de la época complementa el material expositivo.
Y es en este último apartado en donde podemos contemplar una exposición única en su género, porque podremos observar diferentes instrumentos náuticos del siglo XVI, inventados gracias a los avances de la astronomía y las innovaciones técnicas en el arte de la guerra derivadas de la incorporación generalizada de la artillería. Otro elemento muy remarcable del museo es la reproducción de un bergantín, galera corsaria de asalto muy rápida y de gran eficacia. La exposición queda reforzada con muchos más elementos: mapas, documentos históricos, vestidos o monedas, etc.
Documentados en piratería y en avances técnicos en el arte de la navegación, sigamos nuestro periplo a través de las escaleras, hacia la izquierda, bajando de la Cueva, que nos llevarán a la Iglesia del faro, dedicada a San Vicente Mártir y a la Ermita de los Navarros, nuestro siguiente punto de interés.
28) La ermita de los Navarros
GPS de La ermita de los Navarros: 39.1847, -0.218853
Llegados a este punto del recorrido es conveniente advertir que el acceso a los siguientes puntos de interés presenta dificultades a minusválidos o a personas que lleven carritos de bebé. Es bueno advertirlo para evitar sorpresas de última... leer más
Llegados a este punto del recorrido es conveniente advertir que el acceso a los siguientes puntos de interés presenta dificultades a minusválidos o a personas que lleven carritos de bebé. Es bueno advertirlo para evitar sorpresas de última hora. Aún así, antes de llegar al siguiente objetivo, cualquiera puede contemplar la Ermita-Parroquia dedicada a san Vicente Mártir. Se trata de una construcción moderna que forma parte del camino del santo. Y mientras seguimos hacia la ermita de los Navarros, que también forma parte del citado camino, permitamos que la leyenda fluya desde la noche de los tiempos para explicar el origen de la advocación del templo. Y es que, según la tradición, después del suplicio y muerte al que sometió al santo el gobernador Daciano, éste ordenó mutilar el cuerpo y arrojarlo al mar dentro de un odre atado con una piedra de molino—de ahí el nombre de san Vicente de la Rueda—, hasta que las olas devolvieron el cuerpo a las playas de Cullera en donde la cristiana Ionicia lo enterró,, iniciándose el culto al santo mártir en estas tierras.
Y llegados al siguiente punto de interés, la ermita de los Navarros o de San Fermín de los Navarros, había que recordar que el rico patrimonio de Cullera se ve incrementado por las numerosas ermitas, generalmente humildes construcciones dedicadas a advocaciones populares que se reparten a lo largo y ancho de la geografía local. Y quizás sea bueno informar que en una de ellas, la dedicada a los santos Abdón y Senén, se encuentra el Museo del Arroz que, aunque alejado de nuestras rutas, bien vale una visita especial. .
Y, ahora, volvamos a la ruta. La denominación de la Ermita de los Navarros se debe a su constructor, Nazario Carriquiri, empresario de origen navarro y también el de los obreros que le acompañaron, desplazados hasta aquí con el objetivo de construir un puerto en este punto de la rada de Cullera. La ermita, perfectamente restaurada, es del siglo XIX. Realizada con mampostería enfoscada y encalada, posee una planta de tres cubiertas a cuatro aguas de tejas y presenta un cuerpo central más elevado que los laterales con una cornisa elevada decorada con canecillos. La puerta de acceso, adintelada, se complementa con una hornacina semicircular cegada. La construcción se complementa con una espadaña situada sobre el alero.
A través del lateral izquierdo y por detrás de la ermita, enfilaremos el paseo hasta el siguiente punto de interés: el recientemente habilitado Mirador del Cap del Faro.
29) Mirador del Cap del Faro
GPS de Mirador del Cap del Faro: 39.1865, -0.216948
En principio hay que señalar que el acceso, como ya se ha apuntado, sigue un pequeño camino que arranca de la ermita de los Navarros y bordea la zona de acantilados y la costa. Desde este punto podremos entender que, posiblemente, la actual... leer más
En principio hay que señalar que el acceso, como ya se ha apuntado, sigue un pequeño camino que arranca de la ermita de los Navarros y bordea la zona de acantilados y la costa. Desde este punto podremos entender que, posiblemente, la actual ermita y el camino que seguimos, fueran los lugares de vigilancia más adecuados para prevenir posibles ataques desde el mar. De hecho, en el propio mirador, se levantaba una torre de vigilancia del XVI, la Torre del Cap del Far, de la cual no se conserva resto alguno al ser demolida durante la Guerra Civil.
Por estas mismas causas, durante la misma guerra se construyeron dos baterías de defensa costera, dos galerías subterráneas y una torreta que servía de ventilación y para el ascenso de munición. Estas infraestructuras todavía se conservan en condiciones de abandono aunque existen proyectos para su recuperación.
Desde el mirador, situado junto a un tramo con grandes acantilados, podremos divisar, por el norte, el paseo de La Farola, acondicionado para caminar pausadamente por todo el trayecto de la carretera del cabo y el Faro de Cullera y, por el sur, la playa del mismo nombre. El centro queda reservado totalmente para la visión del mar en toda su bravura. Es lugar idóneo para la práctica del buceo y del snorkel.
Las condiciones naturales hacen posible la aparición de pino carrasco y especies típicas del monte mediterráneo, como la coscoja, el lentisco, el palmito o el tomillo.
Una vez hayamos captado el paisaje en toda su belleza, seguiremos el pequeño camino que nos llevará de vuelta a la ermita de san Fermín de los Navarros. Y, desde allí, nos dirigiremos a la carretera del Faro. Pasaremos a continuación por delante del edificio Cala Rocosa y enfilaremos la calle de la Farola bordeando toda la línea de costa hasta llegar a nuestro siguiente punto de interés: el Faro de Cullera.
30) El Faro de Cullera
GPS de El Faro de Cullera: 39.187, -0.220719
El faro de Cullera, construido en el lugar conocido como la Punta del Faro, es uno de los dos ejemplares que quedan en la costa de la provincia de Valencia. Se trata de un edificio de planta circular, en cuyo centro se eleva la torre de fábrica... leer más
El faro de Cullera, construido en el lugar conocido como la Punta del Faro, es uno de los dos ejemplares que quedan en la costa de la provincia de Valencia. Se trata de un edificio de planta circular, en cuyo centro se eleva la torre de fábrica de sillería, sección troncocónica y de dieciséis metros de altura. Posee tres aberturas exteriores y su lámpara se encendió por primera vez el 1 de agosto de 1858. Su plano focal se eleva 27,90 m. sobre el mar.
La apariencia actual del faro se debe a proyectos y reformas llevadas a cabo a partir de los años sesenta, aunque su aspecto y estructura conservan los trazados en el proyecto original. Por razones de seguridad, no es visitable por lo que nos contentaremos con observarlo desde el exterior y seguir por un acceso de tierra que sigue a unos escalones situados a la izquierda del faro para contemplar la microreserva del Limonium dufourii, el limonio o ensopeguera valenciana, planta perenne de pequeña talla, que agrupa todas sus hojas en forma de espátula en una densa roseta en la base de la planta. Las escasas poblaciones de Limonium dufourii parecen constituir las reliquias de una distribución a lo largo de los saladares de la costa de las provincias de Valencia y Castellón.
La distribución actual parece condicionada por el importante proceso de transformación urbanística sufrido por dicha línea de costa durante las últimas décadas. Dichas transformaciones urbanísticas constituyen actualmente la principal amenaza para la conservación de las poblaciones de Limonium dufourii. La población del Cabo de Cullera sufrió el mismo efecto negativo pero la construcción de un sendero y los planes de preservación de la especie logró paliar esta presión.
Sigamos la senda y llegaremos al último punto de interés de nuestra ruta: el mirador del Dosel
31) El Mirador del Dosel
GPS de El Mirador del Dosel: 0, 0
Lo primero que nos llamará la atención es la estatua en bronce de la sirena que preside el mirador. Será la excusa perfecta para observar la línea de playa que se extiende en dirección norte por la playa del Dosel, la playa del Mareny de Sant... leer más
Lo primero que nos llamará la atención es la estatua en bronce de la sirena que preside el mirador. Será la excusa perfecta para observar la línea de playa que se extiende en dirección norte por la playa del Dosel, la playa del Mareny de Sant Llorenç y su playa naturista, y las vecinas del Mareny Blau, el Perelló, el Perellonet y el Saler. Podremos divisar, también, el único tramo de cordón dunar que se conserva salvaje y que actualmente forma parte del Parque Natural de la Albufera.
Hacia el sur podremos ver, desde otra perspectiva, el Faro, guía y aviso para las embarcaciones que navegan las aguas del mar.
El regreso al punto de partida lo haremos pasando de nuevo por delante del faro hasta la calle de la Farola. Giraremos a la izquierda hasta el edificio Cala Rocosa y regresaremos a la ermita de los Navarros. Una vez allí, seguiremos el camino escaleras hacia abajo para alcanzar, otra vez, la entrada a la Cueva-Museo de Dragut. Desde allí, seguiremos la calle Nuestra Señora del Carmen hasta llegar a la parada de autobús situada frente a la Tourist Info Faro, esquina con la calle Maestro Chornet. El mismo autobús que nos ha traído nos devolverá a la plaza Andrés Piles, con lo cual habremos llegado a nuestro punto de salida.
Nuestra ruta a través de los paisajes variados que envuelven al faro ha terminado. Es tiempo de tomar un refrigerio, recuperar fuerzas y disponernos a recordar las imágenes que acabamos de descubrir en este paseo entre las playas y los acantilados en donde el mar rinde sus aguas.
Las playas de Cullera
32) Panorámica. Las playas de Cullera
GPS de Panorámica. Las playas de Cullera: 39.1623, -0.249586
Resulta del todo imposible hablar de Cullera sin hacer mención de sus playas. De algunas de ellas, las que envuelven al Faro, se ha hablado en otras rutas. Ahora corresponde centrarnos en las más cercanas al núcleo poblacional de Cullera, las... leer más
Resulta del todo imposible hablar de Cullera sin hacer mención de sus playas. De algunas de ellas, las que envuelven al Faro, se ha hablado en otras rutas. Ahora corresponde centrarnos en las más cercanas al núcleo poblacional de Cullera, las de toda la vida, aquellas que se rememoraran muchísimas veces en el imaginario de los más asiduos y veteranos. Claro que, siendo teóricamente las mismas—aquellas que se vislumbraban desde los arranques de las calles Caminàs, Cabañal o desde la avenida Blasco Ibáñez —, los tiempos las han transformado y mejorado en todos los aspectos. Hoy, hablar de las playas de Cullera es hablar de turismo de calidad, de servicios, de variedad de ofertas, de limpieza y de seguridad. Los ingredientes necesarios para procurar una estancia agradable al visitante más exigente.
Cullera y sus playas, todas ellas accesibles para personas discapacitadas, anchas, de arena fina, de pendientes suaves que se adentran perezosamente en el mar, han sido desde tiempo inmemorial el objetivo prioritario de veraneo para los habitantes de la cercana urbe de Valencia, de las poblaciones limítrofes y de distintos puntos de la geografía europea.
Esta ruta seguirá el meollo de esas playas clásicas, con un itinerario que va desde el Parque Urbano de San Antonio hasta el hotel Sicania sin perder, ni por un momento, el aroma a mar, el bullicio de la gente en verano, los mejores y más representativos puntos de ocio y diversión. Será, al tiempo, un paseo relajante y apto para cualquier persona y de cualquier edad.
Y por si faltara algo, de vez en cuando, podremos observar a espaldas de la mar, la montaña y el castillo, la senda de la Lloma, senda de pequeño recorrido Pr CV 336, que nos permitirá, siempre que nos apetezca y nos sintamos con ganas, un recorrido hacia el Santuario-Castillo y hacia l’Alt del Fort, desde donde obtendremos una panorámica de la marjal, de la bahía, de los naranjos y los pinares, otros elementos paisajísticos que configuran la imagen de una ciudad.
Comencemos, pues, nuestra ruta.
33) Parque urbano de San Antonio
GPS de Parque urbano de San Antonio: 39.1607, -0.244789
Iniciaremos nuestra ruta en la plaza Andrés Piles, origen y final de todas nuestras rutas, para dirigirnos al Pasaje l’Ullal para buscar la acera derecha de la Avenida del País Valencià, dirección Parque Urbano de San Antonio, al cual... leer más
Iniciaremos nuestra ruta en la plaza Andrés Piles, origen y final de todas nuestras rutas, para dirigirnos al Pasaje l’Ullal para buscar la acera derecha de la Avenida del País Valencià, dirección Parque Urbano de San Antonio, al cual accederemos por la primera puerta.
El Parque Urbano de San Antonio es un recinto polivalente que cuenta con una vegetación autóctona y una gran diversidad de lugares de distracción para niños—hay espacios de juegos para los más pequeños que incluye un estanque—, y de tranquilidad para los mayores, incluyendo una zona de juegos. Contiene, además, aseos y un kiosco que funcionan durante la época estival.
El parque presenta especies arbóreas de zona templada y hoja caduca, como el chopo, y propias del clima mediterráneo, como el olivo y el algarrobo.
Las especies de zonas cálidas están representadas por árboles de hoja grande y perenne, como los ficus y, también, por diversos tipos de palmeras.
Las especies de zonas frías están representadas por coníferas, como el pino y el abeto.
El conjunto presenta caminos y plazas que cruzan el parque de punta a punta. Estos caminos y plazas están pavimentados de piedra para facilitar la limpieza. El recorrido es básicamente plano, con pendientes suaves que tienden en todo momento a la supresión de barreras arquitectónicas. En las inmediaciones de los caminos y plazas hay bancos para el descanso y papeleras para mantener limpio el espacio.
Como presidiendo el Parque Urbano de San Antonio, podemos destacar la estatua dedicada al cullerense Juan Olivert Serra, el personaje que realizó el primer vuelo a motor en España en 1909 y a quien los cullerenses y los buenos aficionados al arte de la navegación aérea rinden homenaje de manera continuada.
El recinto cuenta con una capacidad de 1.400 personas sentadas pero la amplitud del parque permite un aforo mucho mayor. Ello permite la celebración de un conjunto de actividades que van desde los conciertos a la famosa Feria de la Cerveza Alemana, acontecimiento que nació como consecuencia del hermanamiento entre Cullera y la ciudad alemana de Jever (Baja Sajonia) y mundialmente conocida por su cerveza. Tras algunos años de celebraciones, la Feria de la Cerveza de Cullera se ha consolidado como una de las ferias más importantes de España, entre otras cosas porque todas las cervezas que se ofrecen en la feria tiene que estar elaboradas de acuerdo con la Ley de la Pureza de 1516, que establece que la cerveza debe fabricarse únicamente con agua, levadura, lúpulo y malta.
El Parque Urbano de San Antonio es, además, lugar en el que se proyectan películas al aire libre, se celebran festivales y teatro infantiles o se interpreta la música, clásica o moderna, de las agrupaciones de más rabiosa actualidad.
Terminada la visita al parque, saldremos por la última puerta hacia el final de la Avenida del País Valenciano, para acercarnos al Paseo Marítimo, eje sobre el cual seguiremos nuestro recorrido
34) El Paseo Maritimo
GPS de El Paseo Maritimo: 39.1615, -0.241708
El Paseo Marítimo es un paseo peatonal con cuidados jardines y zonas con palmeras que recorre la Bahía de Cullera a través de las playas del Racó, San Antonio y la Escollera, hasta llegar muy cerca de los espigones de la desembocadura del río... leer más
El Paseo Marítimo es un paseo peatonal con cuidados jardines y zonas con palmeras que recorre la Bahía de Cullera a través de las playas del Racó, San Antonio y la Escollera, hasta llegar muy cerca de los espigones de la desembocadura del río Júcar. Los últimos proyectos pretenden que este paseo llegue hasta el Faro.
Se sitúa entre los edificios y el mar, junto a las playas, alejado un tanto del ruido de las carreteras y del resto de las vías urbanas. En realidad es uno de los tramos de paseo junto al mar más largos e importantes de la Comunidad Valenciana, lo que le permite convertirse en lugar preferente para los largos paseos que permiten mantenerse en forma a los usuarios. Además, es un recorrido que cuenta con restaurantes, cafeterías, áreas de recreo, parques infantiles y otros servicios de ocio diversos, lo que le permite los recesos necesarios para hacer, todavía más agradable, su recorrido.
Nuestro primer acercamiento al Paseo Marítimo, siguiendo la ruta indicada, nos llevará a un punto situado justo enfrente del edificio Arensol, lugar en el que suelen realizarse actividades lúdicas, programadas desde la Concejalía de Turismo de la ciudad.
Es desde este punto desde donde podremos observar la llamada Peñeta del Moro, un diminuto saliente situado, más o menos, a un kilómetro de nuestra actual ubicación. Es en realidad, un conjunto de rocas emergentes sobre las que se asienta una especie de faro—en realidad una columna que consta de un poste de hierro de unos 4 metros de altura—, levantado a principios del siglo pasado, que pretendía advertir su presencia a las embarcaciones.
La Peñeta del Moro es lugar en donde se pueden ver distintos tipos de algas—no existe vegetación terrestre—, y sobre su superficie afloran los pólipos, los mejillones y las lapas. A su alrededor, pueden verse algunas langostas y morenas, lisas y sardinas.
Un tramo a la derecha, frente al edificio Espacio, cercana al mar, se ha inaugurado recientemente una zona turístico-deportiva consistente en diez canchas de voley-playa, seis canastas de básquet-playa y una zona con equipamientos para realizar entrenamientos físicos. Es una apuesta dinámica que intenta promover el uso de la playa durante todo el año, eliminando el tópico de que las playas sólo se pueden disfrutar durante la temporada de baño.
Sigamos pausadamente nuestro recorrido.
35) Playa de San Antonio
GPS de Playa de San Antonio: 39.1657, -0.241616
A nuestra izquierda, nos llamará la atención la zona de juego de petanca y sin solución de continuidad, sin perder de vista el mar y los bañistas, la arena y las sombrillas multicolores, continuaremos por el Paseo Marítimo hasta llegar al... leer más
A nuestra izquierda, nos llamará la atención la zona de juego de petanca y sin solución de continuidad, sin perder de vista el mar y los bañistas, la arena y las sombrillas multicolores, continuaremos por el Paseo Marítimo hasta llegar al punto de salida del tren turístico de Cullera, que ofrece dos recorridos durante la época estival: el primero llega hasta el Santuario-Castillo; el segundo, hasta la Cueva del Dragut. Un poco más adelante nos encontraremos con una fuente. Nos hallamos ya, en plena playa de San Antonio, la más céntrica y cosmopolita de Cullera. Con sus casi dos kilómetros de longitud y unos setenta y cinco metros de anchura, cuenta con instalaciones de todo tipo, tanto para mayores como para niños. Está catalogada como playa urbana dado que está ubicada en un entorno céntrico y parcialmente rodeada de hoteles y apartamentos, restaurantes y terrazas en donde el visitante puede detenerse para refrescar su cuerpo y sus ideas mientras observa el deambular constante de la gente que accede a las arenas finas y a unas aguas que, en su conjunto, cuentan con el distintivo Q de calidad turística, con la Bandera Azul y con otros certificados que acreditan la salubridad del ambiente.
En la plaza de la Constitución, la Tourist Info Playa Q de Calidad y la pantalla informativa darán la información complementaria al visitante para disfrutar de esta playa y del resto de los atractivos de la ciudad.
Seguiremos nuestro paseo hasta llegar, un tramo más adelante, al Centro de Coordinación de Playas, punto central del servicio de Salvamento y Socorrismo y de los vigilantes medioambientales en playas. Es lugar ideal de información sobre la calidad de las aguas.
Es también en este punto en donde podremos localizar una posta sanitaria, el centro de salud para desplazados y una zona de playa en donde podremos realizar, a lo largo del verano, actividades de mantenimiento físico, desde el yoga al tai chi pasando por el aerobic y una intensa programación estival que de carácter lúdico siempre anunciadas con suficiente anterioridad.
Sigamos otro tramo del paseo hasta llegar a un tiovivo que funciona en época estival. Es en este punto desde donde, cámara en ristre, podremos tomar fotos panorámicas del Castillo y de su entorno. Además, podremos detenernos para observar la primera biblioplaya, una biblioteca ambulante, apuesta novedosa de la Concejalía de Turismo, consistente en un stand de 22 metros cuadrados, que expone más de 5.000 libros que abarcan literatura clásica, contemporánea, juvenil, infantil e incluso pasatiempos. También la animación lectora es objetivo prioritario en la programación de actividades de las playas de Cullera.
Iremos cerrando el recorrido por la playa de San Antonio—pasando por la Feria Infantil de verano, instalada frente al edifico Florazar I—, y con la vista puesta en el punto divisorio entre la playa que acabamos de recorrer y la siguiente, es decir, la playa del Racó.
36) La playa del Racó
GPS de La playa del Racó: 39.18, -0.234661
La playa del Racó comienza, por delimitarla de alguna manera, a partir del edificio Aloha. Tiene unos 1200 metros de longitud y 30 metros de anchura media.
La playa está bordeada por apartamentos y hoteles, en primera y segunda línea. De ahí... leer más
La playa del Racó comienza, por delimitarla de alguna manera, a partir del edificio Aloha. Tiene unos 1200 metros de longitud y 30 metros de anchura media.
La playa está bordeada por apartamentos y hoteles, en primera y segunda línea. De ahí su carácter urbano, y en este tramo el Paseo Marítimo está adornado, básicamente, por palmeras.
De la misma manera que la de San Antonio, también la playa del Racó goza de la bandera azul y de todas las certificaciones expuestas anteriormente, lo que la hace totalmente apta para el baño. Si a esto le sumamos los servicios de los que dispone, incluyendo SOS, información sobre el estado de la mar, papeleras, pasarelas, lavapiés, sombrillas y hamacas, alquileres náuticos, kiosco, biblioplaya— la segunda, puesto que la primera está ubicada en la Playa de San Antonio—, una zona de parques infantiles en la arena y una escuela de windsurf, habremos de convenir que nos encontramos en otra playa de primera magnitud.
Desde la playa del Racó, de cara a la montaña, podemos observar parte de la llamada Senda de la Lloma, totalmente señalizada y homologada (Pr CV 336) que, a lo largo de unos catorce kilómetros, recorre la cima de la montaña pasando por el Castillo-Santuario y el Alt del Fort, para descender por el Vía Crucis que termina en el Barrio del Pozo. Una ruta llena de encantos y de posibilidades panorámicas que nos permitirá, en el caso de que nos decidamos, observar la bahía, las playas, los arrozales y las huertas—estamos en tierra de naranjos y de arroz—, y las pinadas que configuran el paisaje de Cullera.
Continuaremos nuestro paseo por delante del edificio El Prado y nos dirigiremos hasta el complejo Florazar II a cuya altura podremos encontrar chiringuitos exclusivos para la temporada de verano y actividades deportivas de mantenimiento que también hemos observado en la Playa de San Antonio: tai chi, yoga, aerobic…
Nuestra ruta acabará en el hotel Sicania en donde podemos encontrar otra escuela de windsurf.
Regresaremos sobre nuestros pasos hasta llegar a la altura de la calle Blasco Ibáñez en donde habíamos visto la Tourist Info Playa. Bajaremos por esta calle, en donde las tiendas van cogidas de la mano, hasta llegar a la Iglesia de San Antonio Antonio Abad, que da servicio religioso a los habitantes y veraneantes de la zona, al retén de la policía municipal y al inicio de la ruta en coche hacia el Castillo-Santuario desde la misma calle del Rellano de San Antonio. Desde este punto nos dirigiremos a la calle 25 de Abril y después de pasar por delante del colegio de infantil y primaria San Antonio del Mar, situado en el número 74, seguiremos hasta la siguiente rotonda para converger en nuestro punto de inicio y fin de esta ruta—la plaza Andrés Piles—, una ruta basada en la playa y el mar, en el bullicio y la distracción, en los abundantes parques y servicios, todos de calidad, que conforman esta parte de Cullera.