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Audio-guía Exposición Mantos para la Eternidad. Madrid
Ficha Técnica de la Audioguía
Duración: 24 minutos
Número de Pistas: 12
Tipo: Profesional
Temática: Museos
Pertenece a: Ministerio de Cultura de España
Fecha de Grabación:
01/02/2010
Idioma:
Rutas: Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 1
Audio-guía Exposición Mantos para la Eternidad. Madrid
Del 24 de septiembre de 2009 al 14 de febrero de 2010
Fruto de la colaboración entre el Ministerio de Cultura de España y el Instituto Nacional de Cultura de Perú, la exposición muestra una espléndida colección de 82 piezas, procedentes de los fondos del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y del Museo Regional de Ica, que constituyen parte de los ajuares de los fardos funerarios de la milenaria cultura Paracas.
Esta es la primera vez que en España se realiza una exposición relativa a estos espectaculares mantos, que por su belleza, tamaño y estado de conservación, gracias al clima seco de la región, constituyen uno de los grandes tesoros del patrimonio precolombino peruano.
La cultura de Paracas se desarrolló en la costa sur del país, entre los años 100 a.C. y 200 d. C., y en ella, como en todas las civilizaciones andinas, los textiles desempeñaron un papel muy significativo. Generaciones sucesivas los adoptaron como símbolos de estatus e identidad, además de resultar atributos y elementos esenciales de los ritos religiosos. En esta muestra se podrá admirar la riqueza técnica, estilística y cromática de estos tejidos en mantos, camisas, esclavinas, turbantes o faldas y, además, se podrán ver cerámicas, adornos de oro y otras ofrendas que acompañaban a los fardos funerarios de la necrópolis de Wari Kayan.
Horario:
martes a sábado de 09:30 a 15:00 horas
jueves de 17:00 a 19:00 horas
domingo y festivos de 10:00 a 15:00 horas
lunes cerrado
Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 1
1) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 1
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El Ministerio de Cultura ha organizado en el Museo de América de Madrid la exposición “Textiles Paracas del Antiguo Perú: Mantos para la Eternidad”, un proyecto que surgió de la colaboración entre el Ministerio de Cultura de España y el... leer más
El Ministerio de Cultura ha organizado en el Museo de América de Madrid la exposición “Textiles Paracas del Antiguo Perú: Mantos para la Eternidad”, un proyecto que surgió de la colaboración entre el Ministerio de Cultura de España y el Instituto Nacional de Cultura del Perú. Una cuidada selección de ochenta y tres piezas pertenecientes al Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Lima, mostraron en el Museo de América, y por primera vez ante el público español, la riqueza técnica, estilística y cromática de los tejidos Paracas, entre los que destacan: mantos, camisas, esclavinas, turbantes o faldas… Además, cerámicas, adornos de oro y otras ofrendas que acompañaban a los fardos funerarios de la necrópolis de Wari Kayan, completan la muestra e invitan a la reflexión sobre la espiritualidad en las antiguas culturas precolombinas de los Andes Centrales.
2) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 2
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A finales del siglo XIX y principios del XX aún quedaban por descubrir algunos de los lugares que cambiarían nuestro conocimiento actual de la historia. Al igual que Schliemann, Evans o Carter fueron fieles a su idea y lograron descubrir la... leer más
A finales del siglo XIX y principios del XX aún quedaban por descubrir algunos de los lugares que cambiarían nuestro conocimiento actual de la historia. Al igual que Schliemann, Evans o Carter fueron fieles a su idea y lograron descubrir la legendaria Troya, el Palacio de Cnosos o la Tumba de Tutankamón, Perú cuenta con su gran arqueólogo, Julio César Tello, que descubrió la cultura Paraca, y asentó las bases científicas que aún hoy en día siguen siendo válidas en el estudio de esta misteriosa cultura andina.
La propia vida de Julio C. Tello es una clara muestra de que en su hallazgo no fue el azar sino el trabajo esforzado lo que le llevó a este exitoso descubrimiento. Su tesis de graduación como médico fue sobre la historia de la sífilis en Perú, demostrando ya un interés sobre el pasado de su país. Recibió una beca para estudiar en Estados Unidos en la Universidad de Harvard, en el departamento de arqueología, lo que le convierte académicamente en el primer arqueólogo peruano.
Desde 1871 circulaban piezas en el mercado negro que eran denominadas nazcas, y en 1911 aparecen los primeros mantos. Los huaqueros, que es como se denominan en Perú a los saqueadores de tumbas, comercializaron sus hallazgos, que acabaron en museos europeos, en manos de particulares y algunos en museos peruanos. Faltaban unos años para que se produjese el descubrimiento científico de la cultura Paraca, de la mano de Julio Tello.
Las acuarelas que se exponen, realizadas en 1941 por Pedro Rojas Ponce, muestran el proceso de desenfardo de los paquetes funerarios. Éstas corresponden al fardo número 310 de la necrópolis de Wari Kayan. El proceso se hizo en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Lima en 1933. La minuciosidad y laboriosidad del tratamiento post mortem de los Paracas, nos revela un profundo respeto por los difuntos y unas firmes creencias en el Más Allá.
Las piezas cerámicas que integraban el ajuar funerario fueron cuencos, vasijas o botellas. Éstas eran depositadas en cestas que se disponían junto al fardo cubiertas con telas o, las piezas más pequeñas, entre los mismos envoltorios del difunto. Dentro de la cultura Paracas – Cavernas fue habitual el modelo de botella globular con dos picos y asa de puente. Este modelo se imitará en las culturas posteriores como la nazca. Se exponen tres vasijas de este tipo y un plato, denominados de estilo Topará por proceder del valle del mismo nombre, de los dos primeros siglos de nuestra Era.
El paño que se observa, procede de la necróplis de Wari Kayan y está datado entre el año 100 a.C y el 200 d.C.; realizado en tela llana de algodón y a modo de sudario, cubría el cuerpo sobre diferentes telas. Los huecos se rellenaban con algodón y con piezas cerámicas pequeñas o comida. Algunos de los fardos incluían bajo el paño envolvente y sobre la falsa cabeza, una piel de zorro disecada. El collar que se observa se encontraba bajo la piel de zorro, y está realizado con algodón y caracoles. Otros elementos encontrados en los fardos de mayor tamaño son los abanicos de plumas, que han sido interpretados como una alusión metafórica del corazón.
La rica iconografía paraca está unida a su territorio, flora y fauna. La banda larga expuesta, perteneciente a la momia 49 de Wari Kayan, representa al “ser de los grandes ojos”, con atributos felinos y una larga cola zigzagueante. Su diseño geométrico es llamado linear y ha sido realizado en punto anudado, trenzado oblicuo y enrollado, con fibra de lana de camello.
Dos varas o “señales de tumba” marcaban la ubicación de los enterramientos. Éstas se clavaban en el suelo detrás de los fardos y están hechas de madera. Una de ellas, se encuentra decorada con tendones de camello y plumas.
3) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 3
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El arqueólogo Julio César Tello, acompañado de su incondicional ayudante, Toribio Mejía Xesspe, recurrieron a un huaqueador o ladrón de tumbas llamado Juan Quintana que les guió hasta la Península de Paracas, delimitada por los ríos Ica y... leer más
El arqueólogo Julio César Tello, acompañado de su incondicional ayudante, Toribio Mejía Xesspe, recurrieron a un huaqueador o ladrón de tumbas llamado Juan Quintana que les guió hasta la Península de Paracas, delimitada por los ríos Ica y Pisco, buscando el lugar de procedencia de las numerosas piezas que inundaban el mercado negro.
El nombre Paracas, de origen desconocido, podría significar en quechua “lluvia de arena”, debido a los fuertes vientos que asolan la zona. De hecho, su extremo clima desértico condicionó sobremanera el modo de vida de sus habitantes.
La expedición fue conducida hasta la zona conocida como Arena Blanca, donde eran visibles en la superficie los restos de los saqueos de tumbas. El 26 de julio de 1925 es la fecha en la que se atribuye el descubrimiento científico de la cultura Paraca, con el hallazgo de la necrópolis en las faldas del Cerro Colorado. Estos enterramientos son del periodo más antiguo conocido como Paracas – Cavernas, al ser las sepulturas parecidas a cuevas con forma de copa invertida, un diámetro de unos 6 metros y una profundidad de entre 3 y 5 metros. Éstas contenían hasta 40 fardos con cadáveres momificados y abundante ajuar funerario que, junto a los mantos, son el gran legado artístico de esta cultura.
La segunda fase de esta cultura andina, fue denominada Paracas – Necrópolis y es posterior al año 500 a.C. En septiembre de 1927 se descubrió la inmensa necrópolis de Wari Kayan, en la que los 429 fardos desenterrados estaban en hileras a poca profundidad. El rigor científico con que se clasificaron y estudiaron las piezas halladas sobre el terreno, facilitó el posterior trabajo de investigación en el que hoy en día los apuntes, dibujos y testimonios del arqueólogo y sus ayudantes siguen teniendo una notable importancia.
Se observa un conjunto de manto, turbante y camisa, procedente del fardo de la momia 290 de Wari Kayan. Realizadas en un mismo tiempo, fueron encontradas en diferentes lugares entre las otras telas del fardo. Bordados con fibra de camélido sobre tela llana, su estilo, dentro de la clasificación creada por Anne Paul, es de bloques de color. Las figuras están encerradas en cuadrados, en una alineación imperfecta, lo que imprime dinamismo al conjunto. Se trata de figuras antropomorfas con alas desplegadas, de cuya boca de aspecto de ave, sobresalen unos apéndices que se curvan hacia arriba.
En la cabeza de las figuras hay representada una diadema parecida a la expuesta, aunque ésta procede de la momia 157. Su forma es de una manta o raya marina, y los dos orificios permitían sujetarla a las telas. Del mismo fardo es una pluma y unas pinzas de depilar, usadas en determinadas ceremonias.
La flauta o quena sigue siendo un instrumento usado habitualmente por la cultura andina. Tiene 5 orificios realizados sobre hueso. Al igual que las piezas anteriores, pertenece al periodo llamado Paracas – Necrópolis, que abarca desde el 100 a.C al 200 d.C.
4) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 4
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El descubrimiento, en 1927, de la necrópolis de Wari Kayan, proveyó a los investigadores de una ingente cantidad de materiales que debían ser estudiados y clasificados. Hasta 1930, el descubridor de la cultura Paraca, Julio Tello, y su equipo,... leer más
El descubrimiento, en 1927, de la necrópolis de Wari Kayan, proveyó a los investigadores de una ingente cantidad de materiales que debían ser estudiados y clasificados. Hasta 1930, el descubridor de la cultura Paraca, Julio Tello, y su equipo, trabajan intensamente hasta que éste es depuesto de su cargo de director del Museo Nacional de Arqueología. El nuevo director, Luis Valcárcel, reúne los museos en uno sólo llamado Museo Nacional, y la exploración del área de Paracas pierde intensidad. A partir de los años 50 renace el interés arqueológico sobre la zona, principalmente de la mano de investigadores extranjeros.
En cualquier caso, la publicación en dos volúmenes de los estudios de Julio Tello, editados después de su muerte por su discípulo Toribio Mejía, en 1959 y 1979, despertaron el interés de la comunidad científica internacional sobre los Paracas.
En la actualidad, se trabaja en la conservación y restauración de las aproximadamente 5000 piezas paracas, de las que 220 son mantos. El hilo de algodón camélido ha ido desapareciendo por el paso del tiempo, siendo necesario un trabajo de consolidación y restauración de los textiles. Todas las piezas textiles de esta exposición, han sido restauradas por la aportación del Musée du Quai Branly y la dirección de Carmen Thays.
Observamos un manto, procedente de la momia 310, de la necrópolis de Wari Kayan, en estilo de bloques de color. Se repiten cuatro modelos de bloques sobre un fondo azul oscuro, haciendo un total de 144 motivos. Las figuras representadas, con marcado carácter abstracto, representan motivos zoomorfos con una cabeza de felino a cada lado del cuerpo, con bandas longitudinales que recorren el cuerpo. Dada la falta de realismo, algunos lo han identificado como un insecto o como un reptil o incluso, como una piel de zorro.
El manto de la momia 349, está realizado con la “técnica de la tela doble”, en el que los colores de las figuras, con marcada geometría, se ven invertidos en ambas caras de la tela. Se representan once personajes antropomorfos con atributos felinos, distribuidos en dos hileras, sin que exista una clara relación entre las figuras de acuerdo a su orientación. Es el mismo ser representado unas veces portando cabezas cortadas y otras, cuchillos o trofeos. Se trata del Ser de los grandes ojos, que presenta una larga cola dentada que encierra el cuerpo.
La banda o turbante de la momia 253, está realizada con punto anudado, trenzado y oblicuo, técnica habitualmente empleada en la confección de estos turbantes. Su finalidad era la de tocado del difunto, quedando la zona central visible. Se representa el ser de los grandes ojos también conocido como felino onculado. Los propios flecos actúan como urdimbres para representar otros seres antropomorfos.
5) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 5
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Tan esmerada atención a los difuntos, revela por parte de los paracas, una gran creencia en las fuerzas divinas y en el viaje tras la muerte.
Los cuerpos eran momificados o embalsamados, extrayéndose primeramente los órganos internos,... leer más
Tan esmerada atención a los difuntos, revela por parte de los paracas, una gran creencia en las fuerzas divinas y en el viaje tras la muerte.
Los cuerpos eran momificados o embalsamados, extrayéndose primeramente los órganos internos, músculos y fluidos, a través de cortes aplicados en las extremidades. El clima desértico favoreció, al igual que en los primeros tiempos de la cultura egipcia, la momificación. La ausencia de humedad y bacterias evitaba la putrefacción de los cuerpos. Una vez embalsamados, eran colocados desnudos sobre una canasta, bien en posición fetal o de cuclillas con las manos sobre la cabeza, o bien en ovillo, es decir, con la cabeza sobre el abdomen.
Se encontró que muchos de los cráneos presentaban trepanaciones, con placas metálicas que reemplazaban partes dañadas del cerebro. No se sabe si la intención fue exclusivamente médica o fue un ritual iniciático, el hecho es que muchas de las personas con trepanaciones presentaban regeneración ósea, lo que significa que sobrevivieron a la operación.
También se han encontrado cabezas deformadas adrede en la infancia, mediante tablillas o almohadas firmemente sujetas, para dar a los rostros un aspecto alargado.
La camisa de la momia nº 2 representa al mismo ser y ha sido realizada por la “técnica de la doble tela”.
La esclavina es un pequeño poncho, prenda tan asociada a la cultura andina. Un apéndice caía sobre la espalda y el resto de la tela cubría tan sólo los hombros. El motivo decorativo del reborde son orcas marinas, en una representación naturalista de las mismas. Pertenecía a la momia 91 de la renombrada necrópolis de Wari Kayan.
Dos vasijas de la cultura nazca, heredera de la Paraca, representa una feroz orca o ballena mítica asesina. La de la vasija de dos picos y asa en forma de puente, porta una cabeza cortada en una mano y un cuchillo triangular. Las vasijas se encontraban en los fardos funerarios en la cesta y las más pequeñas entre las propias telas.
El estilo linear, de acuerdo a la clasificación de Anne Paul, es claramente identificable en el manto de la momia 190. De apariencia geométrica, las figuras, en este caso serpientes y felinos, están alineadas en un diseño de aspecto abstracto. Este estilo se dio en los periodos tempranos denominados Paracas – Cavernas, aunque el manto expuesto pertenece al periodo Paracas – Necrópolis. El motivo principal es una serpiente bicéfala con el cuerpo aserrado.
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La arqueología permite recomponer la historia de civilizaciones antiguas a partir de las pistas que dejan sus objetos de uso cotidiano. Es sorprendente que incluso podamos llegar a conocer aspectos de las relaciones sociales o humanas de personas... leer más
La arqueología permite recomponer la historia de civilizaciones antiguas a partir de las pistas que dejan sus objetos de uso cotidiano. Es sorprendente que incluso podamos llegar a conocer aspectos de las relaciones sociales o humanas de personas que vivieron hace muchos cientos de años.
El grado de elaboración de los enterramientos determina el rango social o respeto de la comunidad al difunto. La mayoría de los fardos de cuidada preparación son de ancianos, que en aquella época eran los que superaban los cincuenta años, y de varones. Esto revela a los paracas como una sociedad patriarcal que respetaba a sus mayores. Sin embargo, también se han encontrado enterramientos de mujeres de elevada categoría social.
Los objetos que acompañan a los difuntos varones definen su rol social de guerrero. Igualmente, fracturas y hundimientos en el rostro son la probable huella de enfrentamientos violentos entre ellos. Éstos en vida se dedicaban a viajar, comerciaban con otras culturas, luchaban como guerreros, y en su madurez se convertían en artesanos, líderes rituales o jefes tribales.
Uno de los misterios de esta cultura es la ausencia de otro complejo funerario comparable en la región, lo que da el papel a la necrópolis de Wari Kayan de centro de referencia, no sólo de una comunidad local, sino de una amplia red social articulada por lazos de consanguineidad.
El gran manto de más de dos metros y medio de longitud, que observamos central, pertenece a la momia 378, se denomina “de escaleras”, ha sido realizada mediante la laboriosa técnica de trama y urdimbre, frecuente en el periodo de transición Paracas – Nazca, que alterna tramas y urdimbres, que no recorren toda la longitud del manto, sino que quedan cortadas interrumpidas alternativamente. Para realizar este tipo de tejidos hacía falta un telar especial. Un bordado rodea el manto con personajes con el cuerpo de lado y la cabeza de frente. Está vestido con un taparrabos o wara y camisa o uncu. La semejanza con una judía o pallar podría aludir a la fertilidad.
El siguiente manto perteneció a la momia 319 y procede de la necrópolis de Wari Kayan, como la mayor parte de las piezas expuestas. El estilo de bloques de color se ha empleado aquí para disponer 28 cuadrados sobre un fondo negro con un personaje de aspecto antropomorfo. La presencia de nuevo de judías o pallares lo identifica como un ser mítico relacionado con la fertilidad en actitud de vuelo.
7) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 7
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El gran legado de la cultura paraca son sus trabajos textiles que, paradójicamente, más que para el uso de los vivos, sirvió de envoltorio u ofrenda para los muertos.
Varios estudios evidencian que en la técnica empleada en los textiles no era... leer más
El gran legado de la cultura paraca son sus trabajos textiles que, paradójicamente, más que para el uso de los vivos, sirvió de envoltorio u ofrenda para los muertos.
Varios estudios evidencian que en la técnica empleada en los textiles no era exclusivamente con fines estéticos, sino que había razones también simbólicas. Las tejedoras dieron un sentido profundo al modo en que los hilos se cruzaban y anudaban, independientemente de los motivos y símbolos representados.
Gran parte del conocimiento que tenemos sobre los textiles paracas se debe a la investigadora Anne Paul, que a su vez aprovechó los estudios previos de Frame. Las tejedoras paracas emplearon la técnica del bordado y el ligamento, y dentro de estos últimos, algunos se basan en técnicas manuales y otros precisaban del empleo de utensilios como telares.
La tela llana es una de las técnicas andinas más recurrentes basada en el entrecruzamiento de tramas y urdimbres. La trama es el conjunto de hilos que cruzados y enlazados con la urdimbre forman la tela. Y la urdimbre es el conjunto de hilos que se colocan en el telar paralelamente unos a otros.
Estas telas fueron decoradas con bordados y en menor medida, en la época temprana de los paracas, fueron pintadas. En alguno de los fardos funerarios se han encontrado, dentro de las cestas, utensilios textiles como husos, piruros y ovillos de hilo de algodón.
Las figuras bordadas fueron realizadas principalmente con dos tipos de puntos, el satín stitch, con puntadas largas y alineadas paralelamente que vuelven al mismo punto de partida, lográndose el mismo efecto en el verso y reverso de la prenda; y el stem stitch, en el que la aguja vuelve hacia atrás situándose a la derecha del punto de partida, creándose dos caras de tejido diferentes. Otra técnica de bordado de enorme complejidad es el “bordado a la aguja tridimensional”, que permitió aumentar la gama de colores y dio libertad para representar actitudes y movimientos de las figuras representadas.
En el manto de la momia 378, aparece el habitual ser de los grandes ojos. El diseño, de estilo linear, tiene apariencia abstracta y simplicidad de líneas.
La esclavina, tiene flecos que caen sobre los hombros. El “felino oculado” aparece representado lateralmente. Este motivo tan repetido tiene su origen en la cultura Chavín del Horizonte Temprano.
8) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 8
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El manto perteneciente a la momia 38 de la necrópolis de Wari Kayan sigue el estilo de bloques de color, un personaje antropomorfo se repite 73 veces volando en diferentes direcciones. Ataviado con orejeras, diadema y rostro tatuado presenta 3... leer más
El manto perteneciente a la momia 38 de la necrópolis de Wari Kayan sigue el estilo de bloques de color, un personaje antropomorfo se repite 73 veces volando en diferentes direcciones. Ataviado con orejeras, diadema y rostro tatuado presenta 3 modelos, cada uno de ellos portando diferentes utensilios. La investigadora Anne Paul lo ha identificado como un chamán, mientras que para Frame representa un acto de autosacrificio de sacar el corazón y la transformación de un muerto en un antepasado, razón por la cual en lugar de una cara parece una calavera.
Dentro de los fardos funerarios aparecen narigueras o máscaras bigoteras o de boca y discos de orejas como los que se exponen. En la vasija perteneciente a la cultura nazca y procedente de la costa sur de Perú, el personaje representado aparece ataviado con narigueras, disco de oreja y diadema.
El manto perteneciente a la momia 382, de estilo bloques de color, representa a un personaje que, vestido con una túnica, tiene sobre él dos franjas horizontales en las que hay cabezas cortadas y en la cabeza, turbante y diadema, razón por la que se piensa que se trata de una mujer. Cada persona tiene la cara pintada de un modo y sujeta una cabeza cortada diferente entre sus manos.
La cinta perteneciente a la momia 38 tiene aproximadamente 4,5 metros de longitud y contiene como motivo decorativo 8 serpientes, representadas una a continuación de la otra.
9) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 9
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El manto que observamos, perteneciente a la momia 310, presenta el estilo bloques de color, que en esta ocasión están perfectamente alineados. El personaje representado es inusual en la iconografía paraca y representa un ser con atributos... leer más
El manto que observamos, perteneciente a la momia 310, presenta el estilo bloques de color, que en esta ocasión están perfectamente alineados. El personaje representado es inusual en la iconografía paraca y representa un ser con atributos masculinos y femeninos. Por un lado viste con wara o taparrabos y uncu o camisa típica masculina y, sin embargo, por la posición de sus manos, representaría a una mujer hilando. El personaje representado en la vasija tiene un gran parecido con el del manto anteriormente descrito. La vasija pertenece a la cultura nazca, del periodo intermedio temprano, y procede de la costa sur de Perú.
El manto perteneciente a la momia 319 presenta un personaje ataviado con un fascinante vestuario, atributos de ave con sus alas, brazos y cola extendidos. Sobre la cabeza está representado el gran cóndor con sus alas desplegadas. También están representadas como en tapices anteriores, las orcas. Debido a que estaría próximo al cuerpo y a la descomposición del mismo, presenta zonas dañadas. En la labor de restauración dirigida por Carmen Thays, hay ocasiones en las que, debido a la carencia de restos textiles en zonas de las telas, no ha sido posible restaurarlas.
La esclavina, muy relacionada con el poncho, presenta una apertura en la zona central por donde se introduce la cabeza cubriendo la misma los hombros. De nuevo aparece representado el cóndor espulgándose las plumas, éste se identifica por su fuerte pico y el anillo de plumas blancas en su largo cuello. La vasija de asa puente y doble pico, de tradición paraca aunque perteneciente a la cultura nazca, repite el mismo tema.
10) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 10
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El manto de la momia 421 representa el felino oculado también llamado ser de los grandes ojos con su característico rabo aserrado. El motivo ser repite alrededor del manto con la presencia de felinos del mismo tamaño.
Procedentes de dos momias... leer más
El manto de la momia 421 representa el felino oculado también llamado ser de los grandes ojos con su característico rabo aserrado. El motivo ser repite alrededor del manto con la presencia de felinos del mismo tamaño.
Procedentes de dos momias distintas, las 421 y la 382 respectivamente, observamos dos llautos o turbantes, uno de ellos desplegado y el otro sobre una cabeza a modo de tocado. El primero con motivos de serpientes y el segundo con motivos puramente geométricos.
El vistoso y colorido manto de la momia 290, en estilo bloques de color, presenta un aspecto barroco con 73 bloques que se repiten tanto en el manto como en la banda lateral. El personaje antropomorfo está encorvado y porta cabezas cortadas a modo de trofeo, lleva diadema y el cabello suelto. Es un personaje en plena transformación al que sus pies se le han convertido en garras.
11) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 11
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La investigadora Anne Paul clasificó los bordados según tres tipos en base a cómo se representan las imágenes. Dentro de éstos el linear (linear style) y el de bloques de color (block color style) fueron los más empleados y en menor medida,... leer más
La investigadora Anne Paul clasificó los bordados según tres tipos en base a cómo se representan las imágenes. Dentro de éstos el linear (linear style) y el de bloques de color (block color style) fueron los más empleados y en menor medida, el de línea ancha (broad line style).
El estilo linear es fácilmente reconocible por su apariencia geométrica, las figuras de aspecto animal o personajes míticos alineados y, en definitiva, un aspecto abstracto. Este estilo se dio en los periodos tempranos denominados Paracas – Cavernas.
En el estilo bloques de color las figuras forman bloques no tan claramente alineados y con relleno entre ellos. La composición gana en dinamismo y se habla de danzas y actitud flotante de los personajes, quizá aludiendo a los contextos rituales en los que se consumían sustancias psicotrópicas.
De claro estilo linear, el manto de la momia 94 presenta un complejo diseño geométrico, además de representaciones de felinos y aves en los laterales. Como es característico de este estilo, la gama de colores es más reducida que en el estilo de bloques de color.
Se expone también una falda perteneciente a la momia 321, decorada con bandas verticales de color rojo y con representaciones de felinos y aves bicéfalas.
12) Mantos para la Eternidad. Textiles Paracas del Antiguo Perú 12
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Antes de descubrirse la cultura paraca, las piezas que circulaban por el mercado negro procedentes de los saqueos de los huaqueros o ladrones de tumbas, eran catalogadas como nazcas. Julio Tello hizo una clasificación temporal de los periodos... leer más
Antes de descubrirse la cultura paraca, las piezas que circulaban por el mercado negro procedentes de los saqueos de los huaqueros o ladrones de tumbas, eran catalogadas como nazcas. Julio Tello hizo una clasificación temporal de los periodos paracas, siendo el más reciente el llamado Paracas – Necrópolis que coexistió con culturas como la nazca, la chanka y la chincha.
Dos cántaros antropomorfos pertenecen a la cultura nazca en el periodo intermedio temprano, es decir, de los dos primeros siglos de nuestra era. Las dos tienen poco más de medio metro de altura y están realizadas en arcilla y posteriormente pintadas. La iconografía nazca presenta un gran parecido con los motivos paracas y son reconocibles muchos de los personajes y elementos representados. Ambos personajes tienen diadema y máscara bigotera y en ambos cántaros se representan cabezas cortadas, que en uno de los personajes aparecen junto a vegetales en una alusión directa a la fertilidad.