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Audio guia del Mirador del Río. Lanzarote.
Ficha Técnica de la Audioguía
Duración: 30 minutos
Número de Pistas: 7
Tipo: Profesional
Temática: Monumental
Pertenece a: Centro de Arte Cultura y Turismo Mirador del Rio
El Mirador del Río se encuentra situado en lo alto del Risco de Famara, a 475 metros de altitud, en la zona más septentrional de la isla, desde donde podemos contemplar una de las vistas panorámicas más espectaculares de Lanzarote. Se trata de una de las creaciones más representativas de César Manrique donde plasma, en la sucesión de detalles artísticos y arquitectónicos, su entusiasta proyecto de integrar arte y naturaleza.
Audioguia del Mirador del Río. Lanzarote.
1) Introduccion y galeria de entrada
GPS de Introduccion y galeria de entrada: 29.2144, -13.4812
Se encuentra usted en el Mirador del Río, uno de los Centros de Arte, Cultura y Turismo más representativos de los proyectados por el artista César Manrique en la isla de Lanzarote.
A lo largo de esta visita guiada le ofreceremos las claves... leer más
Se encuentra usted en el Mirador del Río, uno de los Centros de Arte, Cultura y Turismo más representativos de los proyectados por el artista César Manrique en la isla de Lanzarote.
A lo largo de esta visita guiada le ofreceremos las claves que le permitirán realizar una correcta lectura de los valores arquitectónicos, naturales e históricos de esta singular obra, al tiempo que le proponemos disfrutar del descubrimiento de detalles artísticos poco convencionales que salpican esta intervención paisajística.
El Mirador del Río se encuentra situado en lo alto del Risco de Famara, a 475 metros de altitud, en la zona más septentrional de la isla y del archipiélago canario. Desde este punto podemos contemplar una de las vistas panorámicas más espectaculares de Lanzarote.
La obra fue realizada por el artista lanzaroteño César Manrique en el año 1973. Con anterioridad, Manrique ya había proyectado en Lanzarote numerosas obras, como los Jameos del Agua, la Casa-museo Monumento al Campesino, el Restaurante “El Diablo” en pleno corazón de Timanfaya, y su propia vivienda, en Tahíche, la cual es, desde el año 1992, sede de su Fundación.
Nos encontramos, por tanto, en una edificación concebida en la madurez creativa del autor, donde aparece consolidado su lenguaje formal para Lanzarote y que podemos sintetizar en un profundo compromiso vital entre arte y naturaleza.
La ejecución del edificio supuso un alarde de planificación técnica, ya que, con los escasos medios existentes, hubo que proceder a la excavación del terreno y, a continuación, realizar la estructura interna. Con posterioridad, se revistió con un grueso manto de piedra volcánica con la finalidad de conseguir una perfecta integración y no desdibujar el paisaje circundante. La piedra utilizada fue traída desde el cercano Malpaís de La Corona y minuciosamente seleccionada, tanto por su textura como por su color.
Las características ambientales y paisajísticas del emplazamiento, así como la particularidad del uso, permitieron abordar esta obra de forma experimental, tanto en los aspectos funcionales como en sus soluciones estéticas y constructivas.
César Manrique dirigió personalmente las obras y, como era habitual, realizó numerosas modificaciones del proyecto inicial sobre el terreno, explorando nuevas alternativas creativas y procurando que las soluciones adoptadas fuesen las más adecuadas. La realización técnica de la obra corrió a cargo del arquitecto Eduardo Cáceres y del artista Jesús Soto.
El propósito de erigir un mirador en este lugar tan relevante parece partir de un intercambio de ideas entre el prestigioso arquitecto Fernando Higueras y el propio César Manrique. Fernando Higueras realiza, en la década de los años 60 del siglo XX, una serie de proyectos urbanísticos de gran escala (algunos de ellos utópicos) para el desarrollo turístico de Lanzarote. Uno de ellos fue el proyecto denominado “Ciudad de las Gaviotas” que contemplaba básicamente la construcción de un complejo residencial excavado en las laderas del acantilado.
Después de sortear un pequeño laberinto que sirve como vestíbulo, iniciamos nuestra visita al traspasar el acceso al edificio. Se produce uno de los primeros encuentros sorpresivos, tan habituales en la obra de Manrique. Si en el exterior abundan los materiales volcánicos abruptos y primitivos, el interior se caracteriza por su luminosidad, potenciada por un cromatismo marcado por la presencia del blanco de sus paredes, el marrón de la madera del pavimento, combinado con el negro de algunas rocas volcánicas, dispuestas sobre el suelo como recurso decorativo. Las claraboyas de la cubierta proporcionan luz cenital en los lugares adecuados y envuelve al visitante en un ambiente subterráneo y sensorial.
A ambos lados, en las paredes del túnel, se localizan dos hornacinas decoradas con cerámica tradicional de Lanzarote. En la obra de Manrique podemos encontrar referencias constantes a la tradición en elementos ornamentales como las cerámicas, la destiladera, abrevaderos y pilas.
2) Fachada posterior
GPS de Fachada posterior: 29.2144, -13.4813
El Mirador:
Tras cruzar el pasadizo de entrada accedemos a un amplia estancia de volúmenes irregulares que se articula en torno a dos grandes burbujas de techos cupulares que se unen en el centro de la sala. A ambos lados se sitúan los “ojos... leer más
El Mirador:
Tras cruzar el pasadizo de entrada accedemos a un amplia estancia de volúmenes irregulares que se articula en torno a dos grandes burbujas de techos cupulares que se unen en el centro de la sala. A ambos lados se sitúan los “ojos del Mirador”: dos ventanales longitudinales, orientados al norte, que inundan de luz natural el ambiente. Para aumentar la sensación de profundidad, la secuencia de laminas de cristal se distribuye de forma ligeramente inclinada.
Destacan de manera especial las dos esculturas móviles, de considerables dimensiones, suspendidas del techo que cumplen la función de mitigar la reverberación del sonido. Las esculturas, realizadas con varillas de hierro y recortes metálicos, tienen una similitud con las formas vegetales de los helechos que decoran las distintas estancias. En este espacio idílico se sitúa la cafetería del centro que invita a la relajación y al deleite.
Elementos Ornamentales:
Diseñados exclusivamente para el mirador por César Manrique nos encontramos con una serie de elementos ornamentales y funcionales. Es el caso de la chimenea, construida con sillares de piedra porosa, los lugares de descanso que parecen excavados en la roca a modo de guarida, o la barra de la cafetería que se integra de forma fluida en el conjunto. Dispersas entre las paredes podemos localizar unas singulares luminarias realizadas en chapa metál¡ca, ondulada y perforada, que cumplen la función de tamizar la luz artificial.
Destaca de forma especial una escultura realizada con materiales encontrados. Se trata de una bomba de extracción de agua, que dispuesta sobre una piedra labrada adquiere una connotación artística.
La apariencia general de la decoración es armónica, sin estridencias, con la elección de colores neutros dominados por el blanco.
Desde esta posición aérea privilegiada divisamos el conjunto de islotes al norte de Lanzarote, el denominado “Archipiélago Chinijo”, verdadero motivo de la creación del edificio.
3) Terraza
GPS de Terraza: 29.2145, -13.4814
En los días claros y despejados, podemos contemplar la espléndida visión del Archipiélago Chinijo (chinijo es un termino local, que quiere decir "pequeño").
Se divisa en primer lugar la isla de La Graciosa, detrás se encuentran Montaña... leer más
En los días claros y despejados, podemos contemplar la espléndida visión del Archipiélago Chinijo (chinijo es un termino local, que quiere decir “pequeño”).
Se divisa en primer lugar la isla de La Graciosa, detrás se encuentran Montaña Clara y el Roque del Oeste y, al fondo, Alegranza. Desde el Mirador se aprecia la base del risco de Famara y, destacando con colores rojizos, las salinas más antiguas de Canarias, las Salinas del Río. La industria de la sal tuvo una gran importancia en la economía de la isla, además de crear hábitat donde se establecen valiosas comunidades de animales y vegetales.
El Archipiélago Chinijo goza de la declaración de espacio natural protegido con varias categorías, dado su alto interés natural. Las aguas de este conjunto de isletas contienen una reserva marina de pesca, la de mayor extensión de la Unión Europea. La Graciosa es la única isla habitada. Su población, que ronda los 500 habitantes, se ha dedicado tradicionalmente a la pesca. La isla cuenta con dos núcleos poblacionales, Caleta del Sebo y Pedro Barba, de los que solo el primero de ellos esta habitado durante todo el año.
El Risco de Famara es un extenso acantilado que se desarrolla longitudinalmente a lo largo de 22 kilómetros desde Punta Fariones, el extremo más al norte de la isla, hasta el Morro del Hueso, en las inmediaciones de Teguise. A largo de su orografía se alcanza el punto de mayor altitud de la isla, las Peñas del Chache, de 671 metros de altitud. El trazado vertical del Risco discurre casi en paralelo a la costa de La Graciosa, de la que la separa un estrecho brazo de mar, denominado El Río.
La escarpada orografía y la condición insular han producido singulares formas de comunicación entre la isla de La Graciosa y Lanzarote. En las paredes del acantilado existen caminos y senderos zigzagueantes que ascienden las paredes del acantilado. Antiguamente, para comercializar los productos del mar en los cercanos pueblos de Máguez y Haría los habitantes de la Graciosa subían el Risco cargados con pesadas mercancías que las mujeres portaban hábilmente sobre la cabeza. Los caminos más utilizados eran el “Camino Viejo” y el “Camino de los Salineros”, ambos cercanos al Mirador.
La terraza exterior
Al exterior hemos accedido a través de dos pequeños corredores situados en ambos laterales de la sala principal. Las puertas, con forma de arco, son de madera maciza con un claraboya central.
El balcón se adapta de manera natural a los escarpados relieves, e integra a algunos de ellos como en monolito central. Se encuentra suspendido por medio de un voladizo proyectado sobre el acantilado, potenciando la sensación abrumadora de abismo.
Cabe destacar la barandilla perimetral realizada en hierro y madera que da a esta fachada el aspecto de la proa de un buque. Simbólicamente, la isla se convertiría en un navío que navega, dirección norte, sobre las aguas del Atlántico.
El exterior del edificio, repite los mismos planteamientos estéticos que describimos en la fachada. La piedra volcánica superpuesta como escamas logra una mimesis que incrementa la relación armónica con las formas del paisaje.
4) Estancias superiores
GPS de Estancias superiores: 29.2144, -13.4814
En contraste con la horizontalidad de la primera planta, el edificio evoluciona verticalmente a través de la escalera helicoidal que asciende a las estancias superiores. Este elemento arquitectónico se convierte en el verdadero eje compositivo... leer más
En contraste con la horizontalidad de la primera planta, el edificio evoluciona verticalmente a través de la escalera helicoidal que asciende a las estancias superiores. Este elemento arquitectónico se convierte en el verdadero eje compositivo desde el cual irradian el resto de estancias interiores.
Las escaleras reciben un especial tratamiento en todas las obras arquitectónicas de César Manrique debido quizás a ese componente escultórico que poseen.
La primera planta
Esta estancia posee una extraña morfología similar a una burbuja con pequeño habitáculo en su lateral. Existe una continuidad orgánica, paredes y pavimento se funden con el color blanco, no existe una interrupción entre las paredes y el suelo. Las formas orgánicas curvilíneas y blancas, una de las señas de identidad de este espacio, invaden cada rincón.
Colgada del techo y cercana a la imponente escalera, una pequeña escultura de metal retorcido pintado de un intenso color amarillo, contrasta con el resto del conjunto. La luz natural cae de forma cenital a través de dos orificios en la parte superior y el espacio queda intensamente iluminado.
Este espacio fué concebido como tienda, en el punto central, sobre una original mesa, se encuentran expuestos una variedad de artículos de recuerdos y artesanía típica de la isla. Le recomendamos que adquiera la Guía oficial de los Centros de Arte Cultura y Turismo si desea ampliar sus conocimientos sobre estas obras tan singulares.
5) Terrazas superiores
GPS de Terrazas superiores: 29.2141, -13.4811
Si seguimos ascendiendo en la cúspide del mirador contemplamos otro hito arquitectónico. La escalera aparece rematada por un lucernario que organiza la luz proveniente del exterior a través de sus paredes acristaladas. La estructura de este... leer más
Si seguimos ascendiendo en la cúspide del mirador contemplamos otro hito arquitectónico. La escalera aparece rematada por un lucernario que organiza la luz proveniente del exterior a través de sus paredes acristaladas. La estructura de este lucernario se asemeja a las chozas pastores que eran relativamente frecuentes en la isla.
Ya en el exterior podemos acceder a una serie de terrazas escalonadas que dan continuidad a la construcción en el exterior. La situación estratégica de este enclave, permite a modo de atalaya, una visión privilegiada de un amplio sector de la costa norte de la isla.
El enclave del Mirador del Río fue utilizado militarmente desde finales el siglo XIX, cuando se construyó una batería defensiva de la costa durante la guerra hispano-cubano-norteamericana (la Guerra de Cuba). Popularmente a esta zona del Risco de Famara siempre se la ha conocido como “Batería del Río”.
El exterior:
El exterior del edificio está condicionado por la existencia de dos accidentes geológicos especialmente significativos: de una parte, el impresionante Risco de Famara y, de otra, el Volcán de la Corona, hacia el cual se extienden los brazos de la gran plaza semicircular que da entrada al Mirador.
Las laderas del recinto están formadas por gruesos muros de mampostería y se desarrolla en vertical en una superposición de terrazas inspiradas en el esquema de la agricultura tradicional de las zonas de mayor relieve de la isla. De forma intencionada, la fachada nos impide apreciar la imponente vista del Risco de Famara aumentando la sensación de expectación y descubrimiento.
En la explanada exterior nos da la bienvenida al centro una escultura figurativa de hierro forjado que representa a un pez y un ave, metáfora de dos elementos de la naturaleza que tienen gran presencia en este paisaje: el mar y el aire.
A modo de Conclusión
Hemos visitado el Mirador del Río, una obra soberbia con plena vigencia y plagada de referencias artísticas y matices, donde la relación arte/naturaleza fiel reflejo de la mentalidad de su autor nos debe hacer reflexionar sobre las complejas relaciones y tensiones entre el hombre y la naturaleza.
El recorrido es lineal, para concluir la visita, debemos retroceder sobre nuestros pasos para encontrar la salida. Le sugerimos que disfrute nuevamente de los elementos ya vistos, ahora desde una perspectiva diferente.
6) Cesar Manrique: nota biografica
GPS de Cesar Manrique: nota biografica: 29.1465, -13.4977
César Manrique nació en 1919 en Arrecife, Lanzarote, isla en la que su trayectoria artística ha dejado huellas imborrables.
Tras finalizar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid (ciudad en la que vivió entre... leer más
César Manrique nació en 1919 en Arrecife, Lanzarote, isla en la que su trayectoria artística ha dejado huellas imborrables.
Tras finalizar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid (ciudad en la que vivió entre 1945 y 1964), expone con frecuencia su pintura tanto dentro como fuera de España. Participa en la XXVIII y XXX Bienal de Venecia (1955 y 1960) y en la III Bienal Hispanoamericana de La Habana (1955). A principios de los años cincuenta se adentra en el arte no figurativo e investiga las cualidades de la materia hasta convertirla en la protagonista esencial de sus composiciones. Se vincula así (al igual que otros pintores españoles como Antoni Tàpies, Lucio Muñoz, Manolo Millares…) al movimiento informalista de esos años.
Viaja por diversas partes del mundo y, en 1964, se traslada a vivir a Nueva York. El conocimiento directo del expresionismo abstracto americano, del arte pop, la nueva escultura y el arte cinético, le proporcionó una cultura visual fundamental para su trayectoria creativa posterior. En Nueva York, expuso individualmente en tres ocasiones, en 1966, 1967 y 1969 en la galería Catherine Viviano.
En 1966, regresa de manera definitiva a Lanzarote. En la isla, que iniciaba entonces su desarrollo turístico, promueve un modelo de intervención en el territorio en claves de sostenibilidad que procuraba salvaguardar el patrimonio natural y cultural insular, modelo que fue determinante en la declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.
Paralelamente al compromiso con el territorio insular, Manrique abrió su trabajo creativo hacia otras manifestaciones artísticas. Así, elaboró un nuevo ideario estético, al que denominó arte-naturaleza/naturaleza-arte, que pudo concretar en sus intervenciones espaciales, un ejemplo singular de arte público en España: Jameos del Agua, su casa de Tahíche (hoy sede de la Fundación César Manrique), Mirador del Río, Jardín de Cactus, etc.
Además de sus intervenciones en Lanzarote, ideó diferentes propuestas en otras islas, como Costa Martiánez en Tenerife, Mirador de El Palmarejo en La Gomera o Mirador de La Peña en El Hierro. Fuera del archipiélago canario intervino en Ceuta en el Parque Marítimo del Mediterráneo, en Madrid en el centro comercial Madrid-2 (La Vaguada), etc. Son intervenciones, obra pública fundamentalmente, (miradores, jardines, acondicionamientos de espacios degradados, reformas del litoral…) en las que se mantiene un diálogo respetuoso con el medio natural y se ponen en relación valores arquitectónicos de la tradición local con concepciones modernas.
Cultivador de diversos lenguajes creativos (pintura, escultura, urbanismo, arte público…) subyace en el conjunto de su producción artística una manifiesta voluntad de integración con el entorno natural. Propósito sincrético y totalizador – Arte total, en sus palabras – que hizo explícito en sus diseños de espacios públicos.
Un esfuerzo de armonización, en definitiva, que no sólo hace referencia a su pasión por la belleza, sino también por la vida.
7) Centros de arte, cultura y turismo
GPS de Centros de arte, cultura y turismo: 29.1465, -13.4977
Los orígenes de los Centros de Arte, Cultura y Turismo los podemos situar en torno al año 1966. Tras una estancia de tres años en Nueva York, César Manrique (1919-1992), uno de los pioneros de la pintura abstracta española, regresa... leer más
Los orígenes de los Centros de Arte, Cultura y Turismo los podemos situar en torno al año 1966. Tras una estancia de tres años en Nueva York, César Manrique (1919-1992), uno de los pioneros de la pintura abstracta española, regresa definitivamente a Lanzarote, su isla natal, en donde comenzaba a manifestarse un incipiente desarrollo turístico.
Consciente de la especial originalidad del paisaje insular, promueve un ambicioso proyecto creativo de intervención en el territorio, cuyo eje principal es la preservación y la conservación del medio ambiente.
Gran parte del éxito de Centros de Arte, Cultura y Turismo se debe tanto a la personalidad creativa de César Manrique como a la innegable labor y entusiasmo de un equipo humano que supo apostar por el futuro de la isla.
Profundamente unido a la figura de César Manrique, aparece uno de sus más estrechos colaboradores, Jesús Soto, quien, contagiado con el compromiso de Manrique, realiza una serie de obras que completan la red de Centros de Arte, Cultura y Turismo, como La Cueva de los Verdes (1964) o la Ruta de los Volcanes de Timanfaya (1968).
Sin duda, el progreso económico y social de Lanzarote de los últimos 40 años no puede ser entendido sin prestar atención a estas iniciativas turísticas modélicas que permitieron a la isla convertirse en referente internacional de desarrollo sostenible.
Cueva de los Verdes. Pocas experiencias suelen ser más interesantes para un viajero, en tanto que aventura y descubrimiento, como el acceso a una cueva. Sin duda, visitar la Cueva de los Verdes es un verdadero viaje iniciático a las entrañas de la tierra. Una visita que pretende ser espectacular y única.
El tramo visitable de la Cueva de los Verdes está formado por un kilómetro de galerías superpuestas con interconexiones verticales entre ellas. En algunos puntos llegan a tener tres niveles y permiten al visitante descubrir nuevos espacios desde perspectivas diferentes. El interior del túnel llega a tener unos cincuenta metros de altura con anchuras que se aproximan a los quince metros.
Los Jameos del Agua, al igual que la Cueva de los Verdes, se localizan en el interior del túnel volcánico producido por la erupción del Volcán de la Corona. Los Jameos del Agua se encuentran situados en la sección de este túnel más cercano a la costa. Deben su nombre a la existencia de un lago interior que constituye una formación geológica singular. Se origina por filtración al encontrarse por debajo del nivel del mar. El restaurante ofrece cocina internacional aunque la cocina canaria también está presente.
El Jardín de Cactus representa un magnífico ejemplo de una intervención arquitectónica integrada en el paisaje. César Manrique realiza este audaz complejo arquitectónico manteniendo el binomio inquebrantable de arte y naturaleza que se respira en todas sus intervenciones espaciales.
El Jardín de Cactus reúne una extensa colección de plantas crasas: más de siete mil ejemplares de más de mil especies diferentes, recogidas en todos los rincones del planeta.
El Museo Internacional de Arte Contemporáneo, MIAC, se encuentra situado en el antigua fortaleza militar del Castillo de San José, en el puerto de Arrecife. El museo se constituyó en 1975 con el fin de promover, reunir y exponer las obras más significativas de la creación artística moderna.
Fue creado por iniciativa de César Manrique, quien dirige personalmente las obras de remodelación y acondicionamiento del Castillo de San José, por aquel entonces en estado ruinoso.
En la actualidad reúne obras escultóricas y pictóricas modernas, reunidas en tres grupos abstracción geométrica, formal y figurativa, así como la colección permanente del artista de Lanzarote Pancho Lasso. Su restaurante ofrece unas inmejorables vistas sobre el puerto de Arrecife.
En el centro geográfico de Lanzarote, en un significativo cruce de caminos desde donde podemos acceder a cualquier punto de la isla, destaca una de las obras de César Manrique más cargada de referencias simbólicas: el conjunto arquitectónico de la Casa-Museo del Campesino y Monumento a la Fecundidad.
Está formado por una serie de edificaciones que se inspiran en el prototipo de arquitectura tradicional lanzaroteña, no reproduciendo un modelo concreto existente, sino conjugando los elementos tipológicos más característicos de las distintas zonas geográficas de la isla. En ella están presentes elementos tan representativos como chimeneas, eras, aljibes, patios, carpinterías, lagares, etc. En el restaurante se dan cita los platos típicos de la cocina lanzaroteña: pescados, papas, sancochos …
Las Montañas del Fuego o Timanfaya forman parte de una amplia zona afectada por las erupciones volcánicas acaecidas en Lanzarote entre 1730-1736 y con posterioridad en el año 1824. Este largo proceso eruptivo, uno de los más relevantes y espectaculares del volcanismo histórico de la Tierra, cambió drásticamente la morfología de la isla, quedando prácticamente sepultada una cuarta parte de la misma bajo un grueso manto de lava y ceniza. En su restaurante podrá degustar los productos cocinados al calor del volcán rodeado de las impresionantes vistas del paisaje volcánico.
Deseamos que haya disfrutado de su estancia en el Mirador del Río y le animamos a visitar el resto de Centros Turísticos de Lanzarote. Si desea más información puede contactar con nosotros en la página web: www.centrosturisticos.com o a través de nuestro perfil de facebook www.facebook.com/centrosdearteculturayturismodelanzarote