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Toledo
Ficha Técnica de la Audioguía
Duración: 60 minutos
Número de Pistas: 22
Tipo: Profesional
Temática: Monumental
Pertenece a: Audioguiasonline
Fecha de Grabación:
18/12/2013
Idioma:
Rutas: Panorámica, Ruta interior, Interior de la catedral, Otros lugares toledanos
Un recorrido por los 22 lugares más interesantes de Toledo.
Panorámica
1) Castillo de San Servando
GPS de Castillo de San Servando: 39.8612, -4.0152
El castillo fue construido por el rey Alfonso VI y lo dedicó a San Servando y a San Germán, por coincidir su onomástica con la batalla de Sagrajas, librada en el año 1086, cerca de Badajoz.
Un año después de la reconquista de Toledo, los... leer más
El castillo fue construido por el rey Alfonso VI y lo dedicó a San Servando y a San Germán, por coincidir su onomástica con la batalla de Sagrajas, librada en el año 1086, cerca de Badajoz.
Un año después de la reconquista de Toledo, los reinos de Taifa pidieron auxilio al militar Yusuf Ibn Tasufín, que al mando de un ejército de almorávides, marchó desde Algeciras hacia el norte con determinación. Salieron a su encuentro el rey Alfonso VI de Castilla y el rey Sancho Ramírez de Aragón. El musulmán les ofreció convertirse al islam, saldar un tributo o luchar, que es lo que hicieron los cristianos. Las bajas humanas fueron desproporcionadamente altas en ambos bandos, resultando derrotado el bando cristiano; hasta el propio rey Alfonso VI tuvo que escapar apresuradamente siendo herido en una pierna.
Yusuf Ibn Tasufín fue uno de los más grandes militares que ha dado la historia. Sus capacidades militares y su enorme perseverancia en conquistar Toledo le convirtieron en el peor sueño del rey Alfonso VI. Tras la muerte del monarca castellano, Yusuf casi logra tomar Toledo. Destruyó el castillo de San Servando, pero fue frenado al intentar acceder al interior de la ciudad y tuvo que acampar a las afueras. Finalmente tuvo que levantar el campamento y abandonar su propósito.
El castillo de San Servando, que sufrió muchos ataques al estar extramuros de la ciudad, fue perdiendo protagonismo militar tras la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, que movió las fronteras cristianas hacia el sur.
Inicialmente se encomendó su custodia a una guardia cluniacense, que tras algún ataque abandonaron tal responsabilidad en el alcalde de Toledo y éste, al carecer de experiencia militar, lo entregó a los monjes templarios. Éstos sí que tenían capacidades sobradas para defender el lugar, pero la orden del Temple fue abolida a principios del siglo XIV y quedó de nuevo abandonado.
Dice el Cantar del Mío Cid, que don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, veló las armas en este castillo durante la noche anterior a la jornada de reconciliación con el rey Alfonso VI. Esta costumbre caballeresca de pasar la noche en vela, rezando y custodiando las armas, la cumplió el Cid antes de toda gran batalla, y en esta ocasión antes de la jornada transcendental en la que restituyó su lealtad al rey.
Tras abandonos, ruinas y reconstrucciones, en la actualidad el castillo es un albergue de la juventud.
2) El Puente de Alcántara y un Santo a la fuga
GPS de El Puente de Alcántara y un Santo a la fuga: 39.8604, -4.0173
La denominación de Puente de Alcántara es una redundancia ya que alcántara en árabe significa puente. Su origen es presumiblemente romano, y fue reconstruido por los árabes primero y los cristianos después, ya que era lugar de paso obligado... leer más
La denominación de Puente de Alcántara es una redundancia ya que alcántara en árabe significa puente. Su origen es presumiblemente romano, y fue reconstruido por los árabes primero y los cristianos después, ya que era lugar de paso obligado de personas y mercancías procedentes del Este. Como reza una lápida en el puente, en el año 1257 una riada acabó con la fábrica árabe, y se levantó de nuevo siendo rey Alfonso X el Sabio.
Frente al puente está la Puerta de Alcántara, árabe aunque reformada por los cristianos, tras la que hay una calle en codo, como era habitual para frenar y dificultar los movimientos del invasor.
Las pugnas entre carmelitas calzados y carmelitas descalzos provocaron la detención de San Juan de la Cruz, que al negarse a retractarse de la reforma teresiana es apresado durante 8 meses en el convento de los carmelitas calzados, situado en lo alto del risco. En ese tiempo y pese a su desgracia escribió el Cántico espiritual, una de sus obras más poéticas, en la que en una conversación entre el alma y Cristo dice:
¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.
Al no confiar en su propia liberación, decidió escapar de su cautiverio con la ayuda de un carcelero. Sorprende el imaginar al santo descolgándose con unas mantas atadas entre sí por la inclinada pendiente. Se refugió después en un convento de carmelitas descalzas de Toledo y posteriormente en el Hospital de Santa Cruz.
3) El artificio de Juanelo y la leyenda de La rosa de pasión
GPS de El artificio de Juanelo y la leyenda de La rosa de pasión: 39.86, -4.01751
Junto al nuevo Puente de Alcántara se encuentran las ruinas del artificio de Juanelo Turriano. En 1569, se encargó al genial italiano que construyera una máquina que elevara el agua desde el río Tajo hasta el Alcázar. El ejército se negó a... leer más
Junto al nuevo Puente de Alcántara se encuentran las ruinas del artificio de Juanelo Turriano. En 1569, se encargó al genial italiano que construyera una máquina que elevara el agua desde el río Tajo hasta el Alcázar. El ejército se negó a compartir el agua con los ciudadanos de Toledo, por lo que el ayuntamiento le encargó una segunda máquina unos años más tarde.
Juanelo, que gozó los más altos reconocimientos por parte del emperador Carlos V y el rey Felipe II, pasó sus últimos años en la indigencia por la negativa del ayuntamiento y del ejército a pagar sus servicios.
El artificio salvaba un desnivel de más de 100 metros mediante un complejo sistema de palas y ruedas, y superaba con creces al hasta entonces más alto sistema de bombeo de agua que se encontraba en Hamburgo y que, basado en el tornillo de Arquímedes, elevaba el agua 40 metros.
Muy cerca se ven los restos de un acueducto romano, una importante obra de ingeniería que trasladaba el agua desde más de 35 kilómetros de distancia a la ciudad. Algunos estudiosos defienden que pudo ser uno de los acueductos más altos del Imperio romano. El modo de vida romano exigía un aporte de agua constante para el consumo y para las termas. Otro aporte romano que ha perdurado hasta nuestros días y que se sigue empleando, es el sistema de alcantarillado de la ciudad.
Gustavo Adolfo Becker sitúa la leyenda de La rosa de pasión en el lugar donde se encontraba el artificio de Juanelo.
Daniel Levi y su hermosa hija Sara vivían en Toledo. El padre trabajaba el metal y era respetuoso con las tradiciones judías. El mejor pretendiente para su hija sería para él un judío, pero Sara prefería un cristiano.
Daniel Levi se reunió con otros judíos y planearon, incluso, crucificar a la descarriada pareja. Sara, en un arrebato, se declaró cristiana y su padre la entregó al comité judío. Nunca más volvió a aparecer pero, dice la leyenda, que un pastor encontró un extrañísima rosa en el lugar donde se celebraban las reuniones del comité judío, y desde entonces se llamó “La rosa de pasión”.
La leyenda de Bécquer es un vez más una combinación de los tres ingredientes mágicos que conforman muchas de las leyendas toledanas: el amor, la maldad judía y la bondad cristiana.
4) Todo empezó en el Cerro del Bu
GPS de Todo empezó en el Cerro del Bu: 39.8521, -4.01837
El risco de Toledo y la vega del río Tajo han dado cobijo y han proporcionado pesca y caza a tribus nómadas desde hace miles de años. Los húmedos bosques y su clima hicieron posible la abundancia de fauna, incluso de grandes especies como... leer más
El risco de Toledo y la vega del río Tajo han dado cobijo y han proporcionado pesca y caza a tribus nómadas desde hace miles de años. Los húmedos bosques y su clima hicieron posible la abundancia de fauna, incluso de grandes especies como elefantes e hipopótamos.
Hacia el año 2000 a.C. un grupo de indígenas abandonaron su vida nómada y se hicieron sedentarios en este cerro del Bu. Hasta entonces vivían de la caza y de la recolección de frutos. En este nuevo lugar además disponían de pesca y se iniciaron en la agricultura. El promontorio es de por sí una buena defensa natural debe ser una faena el batallar cuesta arriba, lo que daba una cierta ventaja militar a los que ocupaban las posiciones más elevadas. Además un pequeño muro a media altura protegía las viviendas que se encontraban en el lugar más alto. Hacerse sedentario le obliga a uno a socializar y así se desarrollaron las jerarquías sociales y políticas.
Una de las teorías argumenta que el aumento demográfico haría que optaran, en un momento dado, por trasladarse al lugar donde hoy en día está la ciudad de Toledo. Si había otros pobladores allí, los sometieron o se aliaron con ellos, aunque dado lo violento de esos tiempos es posible que lo resolvieran militarmente. Otra teoría defiende que las dos poblaciones, la del risco y la del cerro del Bu, coexistieron y la segunda fue perdiendo importancia, aunque no desapareció, mientras que la otra se fue consolidando como la principal.
Los carpetanos, que fue el pueblo de filiación celtíbera que pobló estas tierras, se asentó en la zona sobre el siglo V a.C. Asimilaron la cultura de los íberos, más avanzados en temas como agricultura, artesanía y ganadería, pero sobre todo se convirtieron en comerciantes, lo que iluminó sus mentes al entrar en contacto con otros pueblos. Los carpetanos se organizaban en grupos independientes entre ellos, en cuya cabeza había un señor de perfil militar. Gracias a que eran orgullosos e independientes no fueron sometidos por cartagineses y celtíberos. Los romanos irrumpieron en el año 193 a.C. en Toledo, capital de la Carpetanía, capturando al último rey carpetano, pero harían falta casi tres siglos para que los aguerridos carpetanos asimilaran las costumbres y lengua de los invasores.
El nombre de Bu no es más que un diminutivo de Bercebú, y tal denominación se explica por una leyenda que situaba en este lugar la morada de un malvado demonio, cuya ira sólo podía ser aplacada mediante sacrificios periódicos de las vírgenes de la aldea. Un sacerdote que debía sacrificar a una joven se enamoró de la desgraciada víctima y huyó con ella, desencadenando una furiosa reacción del demonio que maldijo el lugar. Dice la leyenda que a partir de entonces cualquier pareja que aquí se bese, acabará odiándose.
5) Una de las más hermosas panorámicas del mundo
GPS de Una de las más hermosas panorámicas del mundo: 39.8514, -4.01992
Ya lo dijo el poeta Gustavo Adolfo Bécquer: “El espectáculo de lo bello, en cualquier forma que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones”.
Las mejores vistas de Toledo se disfrutan desde la cercanía de la Ermita de la Virgen de... leer más
Ya lo dijo el poeta Gustavo Adolfo Bécquer: “El espectáculo de lo bello, en cualquier forma que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones”.
Las mejores vistas de Toledo se disfrutan desde la cercanía de la Ermita de la Virgen de la Cabeza.
Este mismo paisaje ha impresionado a muchos artistas del pasado. Toledo es una de las ciudades mejor y más veces pintada. Son ejemplos, de estilo muy diferente: La vista de Toledo, cuadro en el que el Greco muestra la ciudad bañada por una fría luz azulada, dándole un aspecto fantasmagórico. Benjamín Palencia, logró transmitir sensaciones cuasi-humanas al paisaje del campo y ciudad toledana, y Rafael Canogar muestra con una furiosa gestualidad abstracta la opresión que vivió en propia persona en el Toledo franquista.
Ante nosotros está el río Tajo, que parece abrazar el risco de Toledo. El río más largo de España ha tenido una gran importancia histórica; no en vano unía dos de las ciudades más importantes de la península ibérica: Toledo y Lisboa. El proyecto del rey Felipe II de hacerlo navegable y dar así salida por barco al Atlántico, nunca llegó a realizarse, aunque el proyecto ha renacido periódicamente en los siglos posteriores.
Siguiendo la carretera encontraremos los Cigarrales. Hermosas casas, de sobria fábrica, que pertenecieron a notables personajes toledanos. Al ser segundas residencias, su uso estuvo muy relacionado con el ocio y la cultura. Fueron lugar de reunión de científicos, artistas y escritores; entre sus muros aún suenan las voces de Miguel de Cervantes, Tirso de Molina, Benito Pérez Galdós o Gregorio Marañón.
6) El puente de San Martín y el Baño de la Cava
GPS de El puente de San Martín y el Baño de la Cava: 39.8563, -4.03453
El puente de San Martín, del siglo XIV, fue remodelado en el reinado de Carlos II y tiempo después pavimentado. Una leyenda habla del arquitecto que estaba preocupado porque se dio cuenta, durante la construcción, que había errado en un... leer más
El puente de San Martín, del siglo XIV, fue remodelado en el reinado de Carlos II y tiempo después pavimentado. Una leyenda habla del arquitecto que estaba preocupado porque se dio cuenta, durante la construcción, que había errado en un cálculo y que el puente no aguantaría. Lo confesó a su mujer, quién una noche quemó el andamiaje de madera y el puente se derrumbó. Le dieron entonces una segunda oportunidad, pensando que el destrozo se debió a un rayo, y construyó, esta vez sin errores, el puente. Tiempo después la mujer se confesó al arzobispo, que dada su sincera disculpa puso una escultura en la clave del arco central.
Desde este lugar se disfruta de una buena perspectiva de la iglesia de San Juan de los Reyes, del museo Victorio Macho y de la Roca Tarpeya, sobre la que estaba la cárcel y desde donde ejecutaban a los condenados a muerte con el delicado método del empujón al vacío.
A la izquierda del puente están las ruinas de un antiguo embarcadero. Las creencias populares sitúan en ese lugar la leyenda del Baño de la Cava. Dicen que Florinda, la hermosa hija del conde don Julián, se estaba bañando en este lugar cuando fue tomada a la fuerza por el rey don Rodrigo. El padre afrentado conspiró contra el rey junto a los hijos de Witiza, el antiguo rey castellano, y con los musulmanes del norte de África. Dice la leyenda que así se perdió el reino a favor de los musulmanes.
A diferencia de otras leyendas, en ésta hay una correspondencia histórica que la fantasía ha transformado. El conde don Julián, que era un cristiano de origen bereber, vivía refugiado en Ceuta bajo el asedio de los musulmanes de Muza. El rey castellano Witiza le abasteció de víveres y le brindó protección, pero a su muerte, el sucesor don Rodrigo, abandonó a don Julián a su propia suerte. El agraviado conde se alió con los hijos de Witiza, que aspiraban a recuperar el trono de su padre, y con Muza para derrocar a don Rodrigo. El general Tarik desembarcó en el 711 en Algeciras mientras don Rodrigo andaba guerreando con los vascones, lo que permitió a los musulmanes crear en la Bahía de Algeciras una cabeza de puente entre la península ibérica y el norte de África. La conquista musulmana había comenzado.
7) El Cristo de la Vega
GPS de El Cristo de la Vega: 39.8608, -4.03414
La ermita del Cristo de la Vega se levanta sobre el lugar donde la tradición sitúa el enterramiento de santa Leocadia, que murió tras ser apresada durante las persecuciones del emperador Daciano a los cristianos en el siglo IV.
La basílica... leer más
La ermita del Cristo de la Vega se levanta sobre el lugar donde la tradición sitúa el enterramiento de santa Leocadia, que murió tras ser apresada durante las persecuciones del emperador Daciano a los cristianos en el siglo IV.
La basílica fue destruida por los musulmanes y reconstruida tras la conquista de la ciudad en el siglo XII. De tal fecha tan sólo se conserva su ábside, con cuatro alturas de arcos ciegos, que se encuentra entre las más hermosas del mudéjar español. El resto de la iglesia es de principios del siglo XIX, al haber sido destruida por las tropas napoleónicas.
El templo que existía en tiempo de los visigodos acogió varios de los Concilios de Toledo. Signo de la importancia que tuvo la basílica es el que fuera elegida por monarcas y arzobispos, entre ellos el propio San Ildefonso, para albergar sus propias tumbas.
La leyenda del Cristo de la Vega habla de dos amantes, Diego Martínez e Inés de Vargas, que se tienen que separar al marcharse Diego a la guerra. Antes de partir jura ante el Cristo de la Vega que a su regreso se casará con ella. Pasan los años y no se reencuentran los prometidos hasta que un día, Inés, reconoce a Diego entre un grupo de caballeros. Éste, que ha ascendido socialmente, reniega de ella y del juramento.
Inés interpone un pleito contra el caballero y presenta como único testigo de su íntima promesa al Cristo de la Vega. En el juicio, al ser preguntada la imagen de Cristo sobre si fue testigo del compromiso matrimonial, contestó “sí, sí lo fui”, y descolgó un brazo para señalar los autos.
A pesar de todo Diego e Inés no contrajeron matrimonio sino que, ambos, inspirados por el milagro, ingresaron en sendos conventos.
La leyenda fue reescrita por José de Zorrilla en el siglo XIX e incluida en sus poesías bajo el nombre de A buen juez mejor testigo.
8) El Hospital de Tavera o de Afuera
GPS de El Hospital de Tavera o de Afuera: 39.8649, -4.02468
Al llegar a Toledo desde Madrid, nos recibe una escultura moderna de Alfonso VI, el rey que reconquistó la ciudad en el año 1085.
Uno de los más antiguos ejemplos del mudéjar toledano lo encontramos en la ermita de San Eugenio, del siglo... leer más
Al llegar a Toledo desde Madrid, nos recibe una escultura moderna de Alfonso VI, el rey que reconquistó la ciudad en el año 1085.
Uno de los más antiguos ejemplos del mudéjar toledano lo encontramos en la ermita de San Eugenio, del siglo XII, de la que tan sólo se conserva el ábside, con una doble arquería ciega. En el lado opuesto de la calle hay un crucero del siglo XVI, recordatorio al visitante de antaño de que se adentraba en territorio cristiano.
La plaza de toros, aunque pueda aparentar antigua, fue construida en 1866 en estilo neomudéjar, un estilo que se encuentra habitualmente en Toledo y que gozó de una gran aceptación por inspirarse en el mudéjar, estilo puramente español.
El actual hotel María Cristina fue, en el siglo XIX, Colegio de Huérfanos del Cuerpo de Infantería, y anteriormente hospital de San Lázaro, donde se atendía a enfermos infecciosos. Eran tan escasas las rentas del hospicio, que los enfermos mendigaban por la ciudad haciendo sonar una especie de matasuegras para prevenir a los toledanos de infecciones. El ábside del siglo XV aún perdura aunque adosado al edificio actual.
El Hospital de Tavera debe su nombre a su fundador, el arzobispo don Juan Pardo de Tavera, aunque se conocía el lugar popularmente como el Hospital de Afuera. El arquitecto principal fue Alonso de Covarrubias, que dio las trazas e inició las obras en 1541. El emplazamiento elegido es consecuencia de la prohibición que recogían las leyes locales a construir hospitales en el interior de las ciudades, y a una mentalidad higienista que pretendía sacar a los pobres y enfermos de las zonas nobles de la urbe. En su interior destaca, aparte de la propia arquitectura con características comunes a otros grandes hospitales españoles renacentistas, la tumba del fundador, obra de Alonso de Berruguete, y las obras del Greco. Entre éstas El bautismo de Cristo, La Sagrada Familia y Las lágrimas de San Pedro.
El espacio que queda entre el hospital y la ciudad está ocupado a la derecha por el paseo de Merchán, hoy un animado parque, pero hasta el siglo XVI fue un vertedero de basuras; y a la izquierda el barrio de las Covachuelas, llamado así por estar levantado sobre las covachas o ruinas de un antiguo anfiteatro romano.
Ruta interior
9) La Puerta de Bisagra
GPS de La Puerta de Bisagra : 39.8627, -4.02506
Parece como si la propaganda política se hubiera inventado en Toledo. Durante siglos, arzobispos y reyes, han inundado la ciudad de sus símbolos para perpetuar su memoria en el tiempo.
La Puerta de Bisagra muestra tallado en piedra el escudo... leer más
Parece como si la propaganda política se hubiera inventado en Toledo. Durante siglos, arzobispos y reyes, han inundado la ciudad de sus símbolos para perpetuar su memoria en el tiempo.
La Puerta de Bisagra muestra tallado en piedra el escudo de Toledo. El emperador Carlos V concedió a Toledo el derecho a usar su escudo imperial. Esta versión simplificada del complejo escudo del emperador, muestra un águila bicéfala, que es el símbolo del Sacro Imperio Romano Germánico. A ambos lados están las columnas de Hércules, sobre las que se lee “Plus Ultra” o más allá, el lema personal de Carlos V. El escudo cuartelado muestra las armas del reino de Castilla y del de León. Otros dos elementos presentes son la Corona Imperial y el Toisón de Oro, símbolo, éste último, de la antigua orden de caballería fundada en el siglo XV, que está ligada a la Dinastía de los Habsburgo y a las coronas austríaca y española.
La puerta toma su nombre del árabe Bab al Saqra, se traduce como la puerta que mira a la Sagra, meseta que se abre en esa dirección. La actual puerta se debe al arquitecto Alonso de Covarrubias, que fue realizada en el siglo XVI y sustituía a una anterior musulmana de los siglos X u XI. En ella residía el alcaide, entre cuyas responsabilidades estaba la de recaudar los impuesto de portazgo de los que a Toledo accediesen y que no fueran locales o habitantes de los Montes de Toledo.
A la izquierda de la puerta, mirando desde el exterior, quedan las murallas de la Antequeruela y a la derecha las del Arrabal. Las murallas de Toledo son bastante complejas de interpretar históricamente, ya que los antiquísimos y rudimentarios muros de los carpetanos o quizá de un tiempo anterior, se han ido ampliando y reutilizando sus materiales. En el tiempo de los musulmanes, como es frecuente en sus ciudades, los barrios principales tenían sus propias murallas independientes, gran parte de cuyos lienzos se conservan actualmente.
10) El Arrabal
GPS de El Arrabal: 39.862, -4.0252
El nombre de arrabal, procede del árabe rabad. Es un barrio autónomo que surgió en época musulmana fuera de las murallas, aunque con el tiempo fue cercado. Se divide a su vez en dos barrios: el de Antequeruela a nuestra izquierda, quedando la... leer más
El nombre de arrabal, procede del árabe rabad. Es un barrio autónomo que surgió en época musulmana fuera de las murallas, aunque con el tiempo fue cercado. Se divide a su vez en dos barrios: el de Antequeruela a nuestra izquierda, quedando la Puerta de Bisagra a nuestra espalda; y el de Santiago a la derecha.
El nombre del barrio de Antequeruela se relaciona con una de las torres de la muralla así llamada. Sus calles, menos transitadas que otras de Toledo, dejan adivinar un pasado de artesanos, sobre todo alfareros, que emplearon la arcilla y el agua del cercano río Tajo. Estuvo poblado por musulmanes, que permanecieron allí tras la Reconquista.
En la plaza del Solar de la Antequeruela se encontraba la Casa de Venus, que era la mancebía o prostíbulo. Se regía por las ordenanzas sobre la mancebía hispalense, promulgadas en Sevilla en 1553 y de cumplimiento en todo el Reino. Entre los 16 puntos que recogían las ordenanzas, a modo de ejemplo, dictaba que el ejercicio de la prostitución era libre y que una mujer lo podría dejar cuando quisiera, se prohibía el ejercicio de la prostitución en domingo y festivos o se regulaba la indumentaria para diferenciar a las meretrices del resto de mujeres.
El barrio de Santiago se desarrolla en torno a la ermita de la Virgen de la Estrella, cuya construcción data del siglo XVI, aunque la portada es barroca. Desde el siglo XIV existió gran devoción popular por la Virgen de la Estrella, que tenía aquí desde aquel tiempo una ermita.
La iglesia de Santiago del Arrabal fue fundada por el rey Alfonso VI en el siglo XII, aunque hay quien considera que su torre exenta es realmente el minarete de una mezquita. Su espléndido triple ábside mudéjar viene a demostrar, una vez más, la gran capacidad de los alarifes musulmanes para, partiendo de un material tan pobre como la arcilla, crear edificios de gran belleza. La iglesia fue testigo de las radicales homilías de San Vicente Ferrer a principios del siglo XV, incitando al odio de los cristianos contra la comunidad judía y musulmana.
A espaldas de la iglesia queda el adarve de Alfonso VI, donde se abre la Puerta de Alfonso VI también conocida como Antigua de Bisagra, fruto de actuaciones desde el siglo X hasta casi nuestros días. En la plaza de Alfonso VI se encuentra la escultura de Eduardo Chillida, llamada de Las tres culturas. Chillida esculpe el aire creando volúmenes positivos y negativos que interaccionan con el espacio circundante.
11) La Puerta del Sol y la mezquita del Cristo de la Luz
GPS de La Puerta del Sol y la mezquita del Cristo de la Luz: 39.8608, -4.02427
En las inmediaciones de la mezquita del Cristo de la Luz se concentran muchos de los monumentos del Toledo islámico. Estamos en la entrada a la antigua medina árabe, próximos a su entrada principal, que es la actualmente llamada Puerta de... leer más
En las inmediaciones de la mezquita del Cristo de la Luz se concentran muchos de los monumentos del Toledo islámico. Estamos en la entrada a la antigua medina árabe, próximos a su entrada principal, que es la actualmente llamada Puerta de Alarcones. Este acceso ha sufrido muchas alteraciones, siendo la más grave la realizada por las monjas bernardas, que levantaron un piso sobre la misma puerta desde el edificio contiguo en el siglo XVIII.
El acceso anterior era por la hoy en día denominada Puerta del Sol, que es una joya del mudéjar militar, estilo que predomina tras las reformas realizadas a partir del siglo XV. No obstante, aún es posible ver algún resto de la fábrica original de los siglos X u XI en los arcos de herradura del interior.
Una tercera puerta es la que se sitúa sobre las escaleras que dan acceso a la mezquita. Es la Puerta de Bab al-Mardum, construida entre los siglos IX y X. Su situación elevada y las propias escaleras constituían una ventaja defensiva.
En la mezquita del Cristo de la Luz encontramos la contradicción de tener un nombre cristiano a pesar de su pasado islámico, ya que tras la Reconquista se cristianizó.
Esta pequeña mezquita debió dar servicio a la población de las calles próximas de este barrio, que era de clase pudiente. Su origen así lo denota, ya que fue costeada por un importante personaje, llamado Ibn Hadidí, en una fecha tan simbólica como el año 1000. Del arquitecto, en muchas ocasiones olvidado por la historia en obras de tal antigüedad, sabemos su nombre por haberlo dejado grabado en la inscripción cúfica de la fachada: Musá Ibn Alí.
Esta mezquita tiene una gran importancia por sí misma y por ser modelo constructivo del posterior estilo mudéjar. El interior se divide en 9 espacios, con cúpulas de nervios cruzados que se sustentan sobre columnas y arcos de herradura. La cabecera, algo posterior, del siglo XII, encaja con el modelo habitual del mudéjar toledano, siendo poligonal en su parte exterior y semicircular en el interior. Aún se conservan restos de la policromía románica, a pesar de su larga y azarosa existencia.
De entre las varias leyendas referidas a este lugar hay una que ocurre en el tiempo de la Reconquista de Toledo. Al entrar el rey Alfonso VI en la ciudad, su caballo clavó las rodillas al llegar a la mezquita. Al no poder levantarse el caballo se excavó en el lugar, encontrándose una imagen de Cristo junto a una lámpara de aceite que había permanecido encendida desde tiempo de los visigodos.
12) La Plaza de Zocodover
GPS de La Plaza de Zocodover: 39.8594, -4.02103
En las ciudades musulmanas era habitual que los barrios estuviesen cercados por murallas. Por la actual cuesta de Carlos V, en un lateral de la plaza de Zocodover, transcurría la muralla del Alficén o Alcazaba. El Arco de la Sangre coincidiría... leer más
En las ciudades musulmanas era habitual que los barrios estuviesen cercados por murallas. Por la actual cuesta de Carlos V, en un lateral de la plaza de Zocodover, transcurría la muralla del Alficén o Alcazaba. El Arco de la Sangre coincidiría con un acceso a la medina desde el barrio del Alficén. El nombre de Alficén procede del árabe al-hisán, que significa ceñidor.
La plaza de Zocodover debe su nombre a haber sido un mercado de animales (suq al dabbad), función que mantuvo tras la conquista cristiana. En el año 1465, el rey Enrique IV otorgó el privilegio a Toledo de tener un mercado franco de impuestos en esta plaza. El llamado mercado de los martes, por celebrarse tal día de la semana, se ha celebrado durante siglos en esta plaza hasta que fue trasladado a diversos lugares, acabando en la actualidad en el paseo de Merchán.
La plaza quiso ser reformada en el siglo XVI y se encargó el proyecto al arquitecto Juan de Herrera, que no llegó a realizarlo, al menos en su totalidad, ya que la remodelación iba a perjudicar los intereses económicos del ayuntamiento, que poseía casas arrendadas en la misma plaza. Sí realizó dos edificios, uno de los cuales es el que hoy en día alberga la sede del Gobierno Civil. Este edificio sufrió graves daños durante la Guerra Civil al ser usado como cuartel, y fue reedificado tras la contienda por la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, organismo dirigido por el arquitecto Pedro Muguruza y que fue disuelto en 1957.
El Arco de la Sangre recibe este nombre por estar sobre el mismo la Cofradía del Cristo de la Sangre, donde podían acudir a misa aquellos que trabajaban en la plaza. La actual plaza dista mucho de cómo fue en el pasado, cuando llegó a tener 15 mesones. Fue siempre unos de los pocos espacios diáfanos de Toledo, razón por la que en ella se celebraban juegos, el mercado, corridas de toros, fiestas, los macabros Autos de Fe y las ejecuciones públicas de delincuentes.
En una esquina de la plaza nace la calle y después plaza de Barrio Rey, que deben su nombre a la concesión que el rey musulmán hizo al rey cristiano Alfonso VI de estos terrenos tras la conquista. Las casas fueron alquiladas por los monarcas cristianos a los comerciantes, recibiendo por ello grandes ingresos para la Corona.
13) La plaza de la catedral
GPS de La plaza de la catedral: 39.8569, -4.02455
En el siglo XIII el rey Alfonso VIII donó unas casas al arzobispado frente a la catedral, que fueron ampliándose hasta constituirse en el actual palacio. Fue el Cardenal Mendoza, el primero en hacer un arco que unía el palacio con la catedral,... leer más
En el siglo XIII el rey Alfonso VIII donó unas casas al arzobispado frente a la catedral, que fueron ampliándose hasta constituirse en el actual palacio. Fue el Cardenal Mendoza, el primero en hacer un arco que unía el palacio con la catedral, de modo que así pudieran cruzar los clérigos de un edificio a otro sin pisar la calle. En el siglo XVI fue el arquitecto Alonso de Covarrubias quien remodeló el palacio, adquiriendo un aspecto parecido al actual.
La Casa Consistorial se comenzó a construir en el siglo XVI. Entre los primeros arquitectos estuvo Jorge Manuel Theotokópoulos, hijo del Greco. Las obras las concluyó Teodoro de Ardemans en el año 1703.
14) El Greco
GPS de El Greco: 39.8565, -4.02819
Doménikos Theotokópoulos, o simplemente el Greco como se le conoció en España, es uno de los grandes pintores del Renacimiento, sobre todo a partir del momento en el que desarrolló un estilo muy personal, tras asentarse en España. Nació en... leer más
Doménikos Theotokópoulos, o simplemente el Greco como se le conoció en España, es uno de los grandes pintores del Renacimiento, sobre todo a partir del momento en el que desarrolló un estilo muy personal, tras asentarse en España. Nació en 1541 en la isla de Creta, en la ciudad de Candía, que por entonces era una ciudad muy pequeña, perteneciente a la República de Venecia y culturalmente bajo la influencia griega y bizantina. Las posibilidades de trabajo para un artista en su isla natal eran escasas, así que el joven Doménico viajó a Italia, que vivía entonces en plena efervescencia renacentista.
El Greco se movió siempre en los extremos; era profundamente religioso, muy orgulloso, excéntrico, amigo de los pleitos, rompedor de la tradición artística, innovador e independiente. Todo lo anterior le ha convertido en un artista despreciado en ocasiones por sus compañeros y por la crítica artística posterior. Hasta principios del siglo XX no comenzó un paulatino redescubrimiento y ensalzamiento del que hoy se considera uno de los grandes de la Historia del Arte.
El Greco vivió en Venecia donde llegó alrededor de 1567. Pudo haber continuado trabajando como la mayoría de sus paisanos cretenses, conocidos en Venecia como madoneros, haciendo repetitivos iconos postbizantinos, técnica que ya dominaba por su aprendizaje en su isla natal, pero prefirió contagiarse de los grandes pintores venecianos: Tiziano, Tintoretto, Veronesse o Bassano. Viajó después a Roma, hacia 1570, donde conoció la obra de Miguel Ángel y Rafael.
En ese tiempo los artistas italianos estaban divididos entre los partidarios de la escuela romana de Miguel Ángel y la veneciana de Tiziano. El Greco, aun siendo crítico con Miguel Ángel, se situó en medio y tomó de cada cual lo que le interesó: el color y la pincelada veneciana y el diseño manierista romano.
Miguel Ángel ya no vivía cuando el papa Pío V se planteó cubrir los cuerpos desnudos de la Capilla Sixtina, ya que su desnudez le parecía indecente; eran los años de mayor fervor contrarreformista. El Greco se propuso a sí mismo como la persona idónea para hacerlo, mejorando incluso la obra original. Este gesto presuntuoso le enfrentó con los pintores romanos y fue una de las causas que le empujó a abandonar Roma e Italia.
Ahora entra en escena el rey Felipe II, que se encuentra construyendo la más grandiosa obra de ese tiempo en Europa, el monasterio del Escorial. El Greco, entonces treintañero y posiblemente cansado de la rutina del trabajo, decide viajar a España y buscar los encargos del rey. Realizó dos obras para el monarca, El martirio de San Mauricio y la legión tebana, y El sueño de Felipe II. Las dos obras son consideradas por los expertos actuales como buenos e interesantes cuadros, pero al rey no le acabaron de convencer. Tanto Felipe II como el Greco eran profundamente religiosos, pero su forma de entender la religión era diferente y el rey no supo, o no pudo, apreciar la especial sensibilidad del pintor.
Tras el fracaso, el Greco viaja a Toledo, ciudad de la que se enamora y donde vivió hasta su muerte en 1614. Sus primeros encargos fueron El Expolio para la catedral y el retablo de Santo Domingo el Antiguo de Toledo. Los litigios por el cobro del Expolio le enfrentaron a la catedral, perdiendo en poco tiempo las dos mejores opciones de mecenazgo que podría haber tenido: las del rey Felipe II y las del arzobispo de Toledo. A pesar de esto tuvo bastante trabajo, ya que su fervor religioso y simpatía por los principios del Concilio de Trento hicieron que numerosas iglesias y conventos le encargaran obras.
Es en Toledo, en su época de madurez y en sus últimos años, cuando realizará sus mejores cuadros, ya con su propio estilo, en el que el manierismo inicial se ha exagerado hasta el extremo.
Los personajes se fueron alargando con el tiempo y haciéndose más sinuosos, como llamas de fuego ascendentes, que en Italia definían tan bien como la “figura serpentinata”. Predomina entonces la verticalidad; la vista del espectador asciende hacia la parte superior del cuadro gracias a un baile sinuoso a veces, y otras veces furioso, que conecta lo terrenal con lo celestial.
La realidad representada es una realidad imaginada, que es lo opuesto al naturalismo. No hay paisajes, salvo en contadas ocasiones, y cuando lo hay es opaco, como una cortina que cierra la escena. En algunos cuadros los personajes se agolpan creando una arquitectura humana que rodea la escena; es el “horror vacui” que se evidencia en obras como El Expolio o El Entierro del conde de Orgaz.
La luz no procede del entorno sino que, a conveniencia, ilumina los personajes de manera individualizada. Con la pincelada busca un efecto de boceto, un resultado espontáneo, aunque la realidad es que aplica el pincel repetidas veces y de forma meticulosa. El Greco dominó y empleó la fantástica paleta de colores venecianos, pero añadió a éstos tonos más estridentes y ácidos procedentes del manierismo romano.
El resultado obtenido es dramático, lleno de teatralidad y dinamismo. Por encima de cualquier preciosismo el Greco es expresividad y emoción pura.
15) El entierro del conde de Orgaz
GPS de El entierro del conde de Orgaz: 39.8565, -4.02824
La iglesia de Santo Tomé se levanta, una vez más, sobre una antigua mezquita. Un incendio en el siglo XIV obligó a su restauración, en la que el minarete pasó a ser una torre-campanario de estilo mudéjar. Hoy en día es uno de los monumentos... leer más
La iglesia de Santo Tomé se levanta, una vez más, sobre una antigua mezquita. Un incendio en el siglo XIV obligó a su restauración, en la que el minarete pasó a ser una torre-campanario de estilo mudéjar. Hoy en día es uno de los monumentos más visitados de Toledo por albergar el cuadro del Greco El entierro del conde de Orgaz.
Este cuadro fue realizado por el Greco, entre los años 1586 y 1588, por encargo del párroco de Santo Tomé don Andrés Núñez de Madrid. Siempre ha estado en este lugar, lo que ha ayudado a una buena preservación de la obra.
Don Gonzalo Ruiz de Toledo era el señor de la villa de Orgaz y benefactor de la parroquia de Santo Tomé, que en el año 1300 fue reedificada y ampliada a sus expensas y estableció unas mandas para que, durante su vida y tras su propia muerte, el señorío de Orgaz entregase todos los años a la parroquia “2 carneros, 8 pares de gallinas, 2 pellejos de vino, 2 cargas de leña y 800 maravedís”. Con los años se dejó de cumplir este compromiso y el párroco reclamó los atrasos ante la Cancillería de Valladolid, ganando el pleito y recibiendo una importante suma de dinero.
Se hizo primeramente la lápida, que se encuentra bajo el cuadro, y se encargó la obra al Greco, por ser a juicio de la iglesia, un piadoso cristiano, reconocido artista y vecino de la parroquia. Se acordó que una vez acabada la obra se tasaría y pagaría en consecuencia. Al finalizarse el Greco la tasó en 1.200 ducados, cantidad que le pareció desproporcionada al párroco, comparándolo con el precio que tuvo El Expolio de 318 ducados y El martirio de San Mauricio ante la legión tebana de 800 ducados. Pidió entonces una segunda tasación a dos pintores que la valoraron en 1.700 ducados. El párroco quiso entonces acogerse a la primera tasación y el pintor se sintió agraviado. Tras amenazar con quejarse ante el mismo Papa, decidió aceptar el precio de 1200 ducados.
Los rostros de los personajes son, en gran parte, de personas contemporáneas al Greco, lo que es un anacronismo, ya que los hechos a los que se refiere el cuadro acontecen más de 200 años antes.
El conde, con armadura, es depositado en la tierra por San Agustín, uno de los padres de la Iglesia, ataviado con mitra y capa, en la que se representa a San Pablo, Santiago el Mayor y Santa Catalina de Alejandría. El rostro se correspondería con el del cardenal Quiroga. San Esteban, que le sujeta por la cabeza, es el primer mártir de la Iglesia, y va vestido con una dalmática en la que se representa su propio martirio.
El niño, que parece ajeno a la historia, es el hijo del Greco, Jorge Manuel Theotokópuli. Un pañuelo asoma de sus ropas con la fecha de 1578, que no es la fecha del cuadro sino la del nacimiento del infante.
El cura que oficia el entierro sería el propio párroco, don Andrés Núñez de Madrid, y el cura con ronquete, de espaldas y ensimismado mirando como el alma asciende, sería el ecónomo de la iglesia.
Entre los caballeros tras el sepulcro se perciben diferentes actitudes: unos están más atentos, otros buscan el alma del señor de Orgaz con la mirada, y otros están distraídos e incluso adormecidos. Se dice que en la parte superior, en la celestial, a la derecha y entre los muertos se encuentra el rey Felipe II, que por aquel entonces estaba vivo, por lo que el retratarlo fue una maldad del pintor que se sentía despechado por el rechazo profesional del rey.
Ha llegado el momento de ver el cuadro con otra mirada más profunda, metafísica, espiritual…, ya que al fin y al cabo lo fundamental de este cuadro no es la parafernalia social del entierro sino el tránsito del alma de un hombre piadoso, portada con delicadeza por un ángel de la tierra al Reino de los Cielos.
Intencionadamente o no, el cuadro parece mostrar explícitamente la anatomía femenina y la situación inversa a un parto. ¿No es la muerte, para los creyentes, una circunstancia semejante en el que mediante un momento doloroso se alcanza la vida eterna?
16) Sinagoga de Santa María la Blanca
GPS de Sinagoga de Santa María la Blanca: 39.8569, -4.03062
Aunque de Santa María la Blanca no abunda documentación sobre sus orígenes, se piensa que fue la Sinagoga Mayor construida en el siglo XII por un judío llamado Abraham, que era consejero en la corte del rey Alfonso VIII. Un incendio, acaecido... leer más
Aunque de Santa María la Blanca no abunda documentación sobre sus orígenes, se piensa que fue la Sinagoga Mayor construida en el siglo XII por un judío llamado Abraham, que era consejero en la corte del rey Alfonso VIII. Un incendio, acaecido en 1250, dañó algunos de los grabados que fueron rehechos poco tiempo después.
Es modesta, acogedora, simple, pero sumamente interesante. Tiene tres naves separadas por arcos de herradura que se apoyan en columnas octogonales de piedra. La nave central es más ancha y más alta, y posee un rico artesonado mudéjar de madera.
La decoración sobre el yeso es exquisita y presenta motivos vegetales, diferentes en cada capitel. La iglesia se convirtió al rito cristiano hacia 1450 por la acción de San Vicente Ferrer. Hacia 1550 fue transformada por el cardenal Silíceo en un beatorio donde acoger a mujeres descarriadas, es decir, prostitutas y madres solteras. Se hizo una alteración en un extremo mediante el añadido de tres capillas platerescas. Hacia 1600 se convirtió en una capilla que fue conocida desde entonces como de Santa María “la Blanca” por el color de sus muros. A partir del siglo XVIII llegó su rápido deterioro al convertirse en barracón de soldados y establo.
17) Sinagoga del Tránsito
GPS de Sinagoga del Tránsito : 39.8556, -4.02957
La sinagoga del Tránsito es también conocida como de Samuel ha-Leví, el nombre del poderoso mecenas que la construyó en el siglo XIV. Fue almojarife, es decir, tesorero, del rey Pedro I de Castilla, y gozó de una gran influencia en la... leer más
La sinagoga del Tránsito es también conocida como de Samuel ha-Leví, el nombre del poderoso mecenas que la construyó en el siglo XIV. Fue almojarife, es decir, tesorero, del rey Pedro I de Castilla, y gozó de una gran influencia en la comunidad judía de Toledo. A pesar de la prohibición recogida en Las siete partidas de Alfonso X a levantar nuevas sinagogas, se realizó una excepción en Toledo, como signo de agradecimiento de Pedro I a Samuel ha-Leví por ayudarle en el conflicto con su hermano Enrique. La aljama gozó de una gran prosperidad económica y cultural, siendo esta sinagoga el lugar donde, además de orar, se reunían los vecinos para resolver litigios, juramentos y ceremonias.
En 1492, tras la expulsión de los judíos, fue ocupada la prestigiosa Orden Militar de Calatrava, donde ubicó en un edificio próximo el archivo de las Órdenes de Calatrava y Alcántara. El nombre de “el Tránsito” lo recibe de un cuadro de Juan Correa de Villar que representaba el tránsito de la Virgen.
En la actualidad alberga el museo Sefardí, que difunde el pasado y presente de la cultura hispano-judía.
18) San Juan de los Reyes
GPS de San Juan de los Reyes : 39.858, -4.0314
Llegamos a la calle de los Reyes Católicos, donde está la Escuela de Artes y Oficios Artísticos, de 1882, y obra de Arturo Mélide. Se construyó para dar formación a los artistas y artesanos toledanos. Se ubica donde estaba el segundo... leer más
Llegamos a la calle de los Reyes Católicos, donde está la Escuela de Artes y Oficios Artísticos, de 1882, y obra de Arturo Mélide. Se construyó para dar formación a los artistas y artesanos toledanos. Se ubica donde estaba el segundo claustro del monasterio de San Juan de los Reyes, que fue destruido por las tropas de Napoleón. Llama la atención el monumental escudo de los Reyes Católicos en su fachada.
En la historia de Toledo tienen un gran protagonismo los Reyes Católicos. Durante la Guerra Civil castellana, entre 1475 y 1479, Toledo y su gobernador Rodrigo Manrique se mantuvieron fieles a Isabel tras la victoria de Toro en 1479, que aseguró la corona a Isabel frente a la hija bastarda de su hermano Enrique IV, llamada Juana y apodada “la Beltraneja”. La firma de paz con Portugal se realizó en ese mismo año en Toledo y unos meses después nació en Toledo su hija Juana, que llegaría a ser reina de Castilla con el apodo de “la Loca”.
En las Cortes de Toledo de 1480 se asentó la ruptura con el gobierno absolutista de la Edad Media y se crearon las bases de un estado político moderno y de la nación española. En este mismo momento el príncipe Juan de Aragón fue presentado como heredero, pero su prematura muerte por tuberculosis, a los 19 años, le impidió reinar. Fue entones princesa de Asturias su hermana Isabel de Aragón y falleció un año después en el parto de su hijo Miguel, quién heredó el título de príncipe de Asturias pero al morir con tan sólo dos años, se convirtió en sucesora de la corona y futura reina de Castilla Juana I, toledana de nacimiento.
El monasterio de San Juan de los Reyes fue construido bajo el auspicio de Isabel I de Castilla para rememorar la victoria en la Batalla de Toro en 1476 y, antes de la conquista de Granada, contempló poner aquí su propio mausoleo. Su nombre se debe al príncipe Juan. Es uno de los mejores ejemplos de gótico isabelino; dinámico, vibrante y grandioso aunque sus dimensiones son reducidas. El arquitecto fue Juan Guas, que no escatimó en repetir los símbolos de los reyes, como el escudo real con el águila de San Juan, los maceros reales, y el yugo y las flechas.
En la fachada cuelgan las cadenas de los últimos cautivos cristianos de Málaga y Baeza, que fueron liberados por Fernando el Católico, y algunas esculturas de santos que, aunque restauradas, muestran que en el pasado fueron descabezadas por las tropas napoleónicas.
La iglesia se erigió arrogantemente en pleno barrio judío, como una premonición del Decreto del 31 de marzo de 1492 por el que los judíos debían convertirse al cristianismo o abandonar España.
El conjunto del convento e iglesia se entregó a la Orden de los Franciscanos. El claustro y la iglesia son considerados dos joyas del último gótico. El claustro bajo es uno de los más hermosos de España, con delicadísimas formas que le hacen inconfundible. La iglesia, que presenta un abundante despliegue propagandístico de los Reyes Católicos, debe ser interpretada considerando que en el crucero se iban a disponer las propias tumbas de los Reyes Católicos. El retablo procede del Hospital de Santa Cruz, y fue realizado por Felipe Vigany, escultor, y Francisco Comontes, pintor.
19) Santo Domingo el Antiguo, el Greco de principio a fin
GPS de Santo Domingo el Antiguo, el Greco de principio a fin: 39.8596, -4.02802
Como en tantos edificios toledanos lo mejor está en el interior. Tras acceder por la sobria portada herreriana encontramos la iglesia conventual.
El altar está presidido por un retablo cuyas pinturas fueron encargadas al Greco por don Diego de... leer más
Como en tantos edificios toledanos lo mejor está en el interior. Tras acceder por la sobria portada herreriana encontramos la iglesia conventual.
El altar está presidido por un retablo cuyas pinturas fueron encargadas al Greco por don Diego de Castilla, deán de la catedral e impulsor de la construcción de este templo. El Greco, recién llegado a España, aún conserva influencias italianas, lo que se evidencia en la corpulencia de las figuras de La Trinidad, el cuadro más alto, que recuerda el estilo de Miguel Ángel. Gran parte de los cuadros del altar son copias de los originales, que se encuentran dispersos por diversos museos del mundo como La Trinidad, que está en el Museo del Prado, y La Asunción, que se encuentra en el Art Institute de Chicago.
En un altar lateral se encuentra La resurrección de Cristo, éste sí original del Greco. Esta obra anticipa la gran transformación de su estilo ocurrida en Toledo y que convirtió al buen pintor en un genio. El personaje de la izquierda podría ser el mecenas don Diego de Castilla.
En el altar del lado opuesto hay una copia de una Adoración de los pastores del Greco al que el pintor debió tener gran estima, ya que hizo una nueva versión del mismo tema para presidir su propia cámara funeraria en este convento. Si pregunta a la monja cisterciense que atiende a los visitantes le indicará donde se encuentra la tumba del pintor cretense. Por cierto, si el convento huele a mazapán es porque las monjas allí lo fabrican y venden, algo muy habitual en las clausuras toledanas.
Entre las piezas expuestas en las estancias del convento destacan las figuras de vestir y algún valioso documento, como el primer contrato que firmó el Greco en Toledo o el testamento del rey Pedro I, al que unos apodaron “el Cruel” y otros “el Justiciero”.
De nuevo en la plaza podemos ver la calle de San Ildefonso, donde había un hospital del mismo nombre del siglo XIV para la atención de “mujeres pobres, peregrinas y públicas”. En el número 8 de esta calle vivió el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, que plantó un Laurel, símbolo de los poetas, y que asoma por encima de la tapia.
La iglesia de Santa Leocadia, situada en el lugar donde la tradición popular ubica la casa natal de la santa patrona, que padeció las persecuciones de Daciano de principios del siglo IV. El conjunto de la torre y el ábside, del siglo XIII, son un magnífico ejemplo del mudéjar toledano.
20) Iglesia de San Román
GPS de Iglesia de San Román: 39.8586, -4.02695
Si alguien entrase en la iglesia de San Román, difícilmente podría saber si se encuentra en una mezquita, en una sinagoga o en una iglesia si no fuera por las pinturas románicas de temática cristiana que cubren gran parte de los muros. El... leer más
Si alguien entrase en la iglesia de San Román, difícilmente podría saber si se encuentra en una mezquita, en una sinagoga o en una iglesia si no fuera por las pinturas románicas de temática cristiana que cubren gran parte de los muros. El edificio es del siglo XII, de estilo mudéjar. Sus arcos de herradura y una falsa tribuna que recuerda al matroneo de las sinagogas o mezquitas, confieren al lugar de una atmósfera oriental. En las pinturas se representan temas de tradición cristiana, aunque sorprende encontrar escritura cúfica árabe, lo que demuestra una vez más la permisividad y buena relación que existió entre cristianos y musulmanes. Algunos de los capitales fueron reutilizados y son de tiempo de los visigodos. De hecho, hoy en día, la iglesia alberga el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda.
El hecho histórico de mayor relevancia ocurrido en esta iglesia fue la coronación de Alfonso VIII como rey de Castilla, que será conocido más adelante como “el de las Navas”. Al morir su padre, el rey Sancho III, Alfonso tenía sólo tres años, por lo que se nombró tutor del niño a Gutierre Fernández de Castro y como regente a Manrique Pérez de Lara, de modo que se compensara a las dos familias más poderosas. La casa de los Castro y la de los Lara no se dieron por satisfechos y se produjo una Guerra Civil en la que el rey, Fernando II de León, tomó partido por los Castro. Los Lara dominaron inicialmente Toledo, pero los Castros se hicieron con el control y se la entregaron al rey Fernando II de León. Corría el año 1166 cuando por sorpresa los Lara, con el apoyo de don Esteban Illán, condujeron a Alfonso a Toledo, donde fue coronado rey en la torre de la misma iglesia. Los Castro asediaron el templo, pero el gentío impidió que prosperase el ataque.
El mencionado Esteba Illán fue un caballero mozárabe, que a raíz del suceso alcanzó gran prestigio. Fue alcaide de Toledo y recibió grandes reconocimientos, como el retrato al fresco, que se conserva en la girola de la catedral. Era apodado “el Mago” y sobre él recae una oscura fama acrecentada por su mención en la novela de don Juan Manuel, El conde Lucanor, en la que el deán de la catedral llega a afirmar del mozárabe que “sabía más de demonios que el propio Demonio”.
En la plaza de San Román se encuentra una escultura dedicada al poeta toledano Garcilaso de la Vega, que mira al convento de San Pedro Mártir y que encierra su tumba. En una de sus elegías ya dijo: “Vosotros, los del Tajo, en su ribera, cantaréis la mi muerte cada día”.
El Convento que fuera de frailes dominicos, pertenece hoy en día a la Universidad de Castilla la Mancha. Los restos más antiguos son del siglo XV, aunque fue anexionando casas hasta llegar a cerrar el paso a los transeúntes, razón por la que se obligó a facilitar el paso a las personas por el claustro real a cualquier hora del día o de la noche.
El haber sido sede de la Inquisición benefició económicamente al convento, que gozó de exenciones fiscales y facultad para imprimir bulas que vendían en la cercana calle Bulas.
Nos volvemos a fijar en la plaza, donde se encuentra la delicada portada mudéjar, del siglo XIV, de la Casa de Mesa. En esta casa siempre vivieron personas de noble abolengo, pero sobre todo cabe destacar que aquí se alojaba Santa Teresa de Jesús durante sus estancias toledanas.
21) La iglesia de los jesuitas de San Ildefonso
GPS de La iglesia de los jesuitas de San Ildefonso: 39.8581, -4.02597
Cuando en el año 1561 el rey Felipe II traslada la capital a Madrid, en Toledo cesa la construcción de nuevos edificios. Por esta razón existen muy escasos ejemplos de estilos posteriores al Renacimiento. El barroco se encuentra en pinturas y... leer más
Cuando en el año 1561 el rey Felipe II traslada la capital a Madrid, en Toledo cesa la construcción de nuevos edificios. Por esta razón existen muy escasos ejemplos de estilos posteriores al Renacimiento. El barroco se encuentra en pinturas y esculturas, pero arquitectónicamente es casi inexistente, siendo las dos obras de mayor importancia el transparente de la catedral y la iglesia de San Ildefonso.
En 1569, la Compañía de Jesús compró varios edificios, algunos propiedad del conocido conde de Orgaz, que fueron demolidos para levantar sobre el solar la iglesia y casa profesa de la Orden. El lugar tiene una especial importancia por situar ahí el nacimiento de San Ildefonso. En la fachada de la iglesia puede observarse el tantas veces representado milagro de la imposición de la casulla al arzobispo toledano.
La iglesia responde al modelo habitualmente empleado por los jesuitas imitando a la iglesia de Bon Gesú de Roma, casa madre de la Compañía de Jesús. La iglesia es una manifestación del poder que llegaron a acumular los jesuitas y que culminó con su expulsión en el reinado de Carlos III. Valgan de ejemplo las palabras del mismo Napoleón: “Los jesuitas son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un sólo hombre, el Superior General de los Jesuitas. El Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos”.
Ni tanto ni tan calvo; en la persecución de la Compañía hay que buscar un choque de intereses religiosos y políticos en la que participaron Estados y otras órdenes religiosas.
La iglesia pasó a ser la parroquia de San Juan Bautista hasta su reposición a la orden en el año 1937.
La opulencia interior contrasta con la sencillez de la mayoría de las iglesias toledanas. El interior, de un blanco radiante, es de grandes dimensiones, con planta de cruz latina y tribuna con balcones. Las capillas se dedican a los santos vinculados a la orden, a la Inmaculada Concepción de la Virgen y al Sagrado Corazón de María y Jesús, con tallas de notable calidad. En la capilla del Ochavo pueden observarse las reliquias del templo. Al ascender a las torres que flanquean la entrada se puede disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad imperial.
22) Historia y descripción exterior de la catedral
GPS de Historia y descripción exterior de la catedral : 39.857, -4.02441
La catedral de Santa María es conocida como la catedral primada de España. En este mismo lugar hubo un templo visigodo que ya existiría allá por el siglo VI. En éste se celebraron varios concilios, como el III Concilio de Toledo, en el que el... leer más
La catedral de Santa María es conocida como la catedral primada de España. En este mismo lugar hubo un templo visigodo que ya existiría allá por el siglo VI. En éste se celebraron varios concilios, como el III Concilio de Toledo, en el que el rey Recadero abjuró del arrianismo para abrazar el catolicismo en el año 589. Después fue la mezquita mayor durante el período musulmán. En el año 1085 Toledo fue reconquistado por el rey Alfonso VI, que en las capitulaciones, y buscando que no se derramara sangre en la toma de Toledo, se comprometió a respetar los templos musulmanes. En una ausencia del rey, su mujer Constanza, de acuerdo con el arzobispo Bernardo de Sedirac, mandó hombres armados a tomar por la fuerza la mezquita. Cuando el rey lo supo encolerizó y mandó ejecutar a los implicados por tal afrenta a los musulmanes. Se dice que un mediador nombrado por los musulmanes y de nombre Abu Walid notificó al rey que aceptaban la usurpación y éste, en agradecimiento por su gesto, le erigió una escultura en el ya templo cristiano.
La mezquita se mantuvo casi intacta hasta el año 1222, en el que una bula papal autorizó la construcción de la nueva catedral, bajo el reinado de Fernando III “el Santo” y el arzobispado de Rodríguez Ximénez de la Rada.
El primer arquitecto, casi desconocido, fue el Maestro Martín, probablemente francés, y a éste le siguió Petrus Petri, del que sabemos por una mención loatoria en una lápida en la catedral.
En la fachada principal se sitúan tres puertas: a la izquierda la del Infierno, en el centro la del Perdón y a la derecha la del Juicio Final. Son de 1418 y obra de Albar Martínez. La central, la del Perdón, recibe ese nombre por las indulgencias que recibiera quien la cruzase. En la actualidad está siempre cerrada y se abre tan sólo en grandes eventos o cuando se nombre un nuevo arzobispo. En el mainel o parteluz está la imagen del Salvador, el apostolado en las jambas y en el dintel la imagen, tan repetida en la catedral, de la Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso. Las puertas, de bronce, son del siglo XV y tienen 5 metros de altura.
En los planes originales se quiso incluir dos torres, pero finalmente fue una, y en los cimientos de donde iba la segunda se encuentra la capilla mozárabe. La torre, de 92 metros de altura, tiene 5 cuerpos superpuestos. En ella está la llamada Campana Gorda, con casi tres metros de diámetro y 7.500 kilos de peso. La campana se subió a la torre en 1755 con grandísimas dificultades y, tan sólo dos meses después, se quebró al tañerse con motivo de la festividad de Santa Leocadia.
En el segundo cuerpo de la torre vivía el campanero y en el tercero hubo una cárcel para clérigos. En la base de la torre está la capilla del Tesoro.
Interior de la catedral
23) Interior catedral: el bosque mágico
GPS de Interior catedral: el bosque mágico: 39.8572, -4.02369
24) Interior de la catedral: la capilla mayor
GPS de Interior de la catedral: la capilla mayor : 39.8572, -4.02367